En marzo, la economía argentina experimentó un notable repunte del 3,5% mensual, logrando revertir las caídas que se habían registrado durante los dos primeros meses del año. Sin embargo, este crecimiento no oculta la realidad de una economía caracterizada por su disparidad sectorial, que se traduce en diferencias regionales y en preocupantes cifras de empleo. Este informe, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), revela que, a pesar de las señales positivas, la recuperación no es homogénea y deja al descubierto las desigualdades que persisten en el mercado laboral.
La información proporcionada por el INDEC indica que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró un crecimiento del 3,5% en marzo, después de registrar caídas del 2,7% en febrero y del 0,2% en enero. En términos de comparación interanual, el EMAE del primer trimestre de este año fue un 1,7% superior al del mismo período del año anterior. A su vez, en comparación con el trimestre anterior, se observó un crecimiento del 0,3%.
El análisis de la consultora Equilibra destaca que este rebote fue impulsado principalmente por las actividades primarias, que se incrementaron en un 6,2%. En contraste, las actividades no primarias, excluyendo impuestos netos de subsidios, apenas lograron un crecimiento del 0,2%, lo cual pone de manifiesto que muchos sectores aún se encuentran en niveles similares a los de hace dos años. Esta heterogeneidad en el crecimiento sectorial refleja las consecuencias de las políticas económicas implementadas por el Gobierno, donde sectores como la energía, la minería, el agro y la intermediación financiera se perfilan como los más beneficiados, mientras que la industria, el comercio y la construcción se enfrentan a serios desafíos.
El impacto negativo en el empleo es una de las principales preocupaciones que surgen de estos datos. Los sectores que están impulsando el crecimiento no son suficientes para compensar la significativa pérdida de puestos de trabajo en los rubros más afectados. Por ejemplo, el sector energético ha visto una reducción en su plantilla, en gran parte debido a la disminución de empleos en la producción convencional. Asimismo, el sector bancario enfrenta ajustes estructurales que han llevado a la pérdida de puestos de trabajo.
Un informe reciente de Equilibra subraya que, comparando la actividad económica con el año anterior, sólo nueve de los 24 distritos del país mostraron un aumento en su actividad durante 2025, siendo Neuquén el único que registró un crecimiento significativo. En el ámbito laboral, las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza fueron las únicas que lograron aumentar su masa laboral, aunque en el caso de Mendoza el incremento fue casi insignificante.
Si se considera la variación interanual del EMAE, se observa un crecimiento del 5,5%, impulsado principalmente por el sector agropecuario, que creció un impresionante 17,9% en comparación con marzo del año anterior. Por su parte, la industria manufacturera creció un 4,6%, recuperándose de un marzo muy complicado en 2025. Otros sectores, como el de petróleo y minería y el de transporte y comunicaciones, también mostraron incrementos, mientras que la administración pública fue la única área en registrar una disminución.
Gabriel Caamaño, director de la consultora Outlier, ha señalado que el aumento en los días hábiles en marzo de este año, en comparación con el mismo mes del año anterior, podría haber influido en el crecimiento interanual, aunque no tanto en la comparación desestacionalizada. Al mirar hacia abril, advierte que los indicadores iniciales son menos alentadores, a pesar de que el agro podría seguir siendo un motor de crecimiento. "El serrucho debería continuar, pero no con la misma intensidad que en febrero y marzo", concluyó Caamaño, sugiriendo que la economía podría enfrentar nuevos desafíos en el corto plazo.



