El sector de la construcción ha experimentado un nuevo retroceso significativo durante el mes de abril, según lo reportado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró una disminución del 4% en términos desestacionalizados, marcando así su mayor caída mensual desde marzo de 2022. En comparación con el mismo mes del año anterior, la actividad se contrajo un 2,8%, lo que pone de manifiesto la fragilidad del sector en un contexto de ajuste económico liderado por el gobierno de Javier Milei.

Este último dato se presenta tras un leve repunte en marzo, reflejando la alta volatilidad que caracteriza a la actividad constructiva en el país. A pesar de que el acumulado del primer cuatrimestre de 2023 muestra una mejora del 2,1% en relación al mismo período de 2022, el análisis mensual sugiere que la esperada recuperación aún no se ha materializado de manera consistente. La incertidumbre económica y las medidas implementadas por el gobierno continúan impactando negativamente en la dinámica de este sector tan crucial para la economía nacional.

Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, explicó que la disminución en la demanda interna se debe, en gran medida, a la restricción del crédito. El aumento en la morosidad y las elevadas tasas de interés reales, resultado de la política de encajes bancarios dispuesta en 2022, han generado un freno en la disponibilidad de crédito. Aunque algunas de estas medidas han sido suavizadas, los efectos adversos continúan afectando la recuperación de la demanda interna, lo que genera un círculo vicioso que limita el crecimiento del sector.

Además, el economista subrayó que persiste un clima de incertidumbre que dificulta la previsibilidad necesaria para las decisiones de inversión. La falta de un marco político y macroeconómico claro para el futuro ha llevado a muchos actores económicos a postergar sus inversiones. La discrecionalidad en la política monetaria y la creciente atención a la política de 2027 han complicado aún más la formación de expectativas a largo plazo. Sin un horizonte definido, las posibilidades de inversión, producción y financiamiento se ven seriamente comprometidas.

El análisis de los insumos utilizados en el sector revela un panorama dispar. Algunos materiales han registrado caídas interanuales significativas, como los mosaicos graníticos y calcáreos (-18,9%), el yeso (-17,5%) y el cemento portland (-12,7%). También se observó un descenso en productos asociados a obras de mayor envergadura, como el hormigón elaborado (-10,2%) y los ladrillos huecos (-6,3%). Sin embargo, no todo es negativo; ciertos rubros vinculados a terminaciones y reformas han mostrado signos de mejora, con incrementos en las ventas de hierro redondo y aceros para la construcción del 15,7%, así como un crecimiento del 10% en el sector de pinturas.

Uno de los pocos indicadores optimistas en este contexto es el empleo registrado en el sector de la construcción. En marzo, se contabilizaron 384.157 puestos de trabajo privados, lo que representa un aumento del 2,5% interanual y del 1,6% en el acumulado del primer trimestre de 2023. Este crecimiento en el empleo, aunque modesto, sugiere que el sector todavía tiene capacidad de generar puestos de trabajo, a pesar de la caída en la actividad general.

Por otro lado, la superficie autorizada para nuevas obras también ha presentado una evolución favorable. Durante marzo, los permisos de edificación en 246 municipios crecieron un 14,5% interanual, lo que indica que hay cierta disposición a invertir en nuevas construcciones, aunque la situación general del sector sigue siendo preocupante. En resumen, la construcción enfrenta un panorama complejo, donde la recuperación se ve obstaculizada por múltiples factores económicos y políticos que generan incertidumbre entre los inversores.