En el mes de marzo, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) experimentó una nueva caída del 3,5% respecto al mes anterior, llegando a 2,30 puntos en una escala que va de 0 a 5. Este descenso marca la tercera disminución consecutiva en lo que va de 2026, lo que genera un creciente malestar entre los ciudadanos. El deterioro de la confianza en la gestión de Javier Milei ha sido un tema recurrente en los últimos meses, y los datos revelan una tendencia preocupante que parece consolidarse cada vez más.
El estudio, realizado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, también señala que, comparado con el mismo mes del año pasado, la confianza ha caído un 4,9%. Este descenso interanual se suma a una caída acumulativa del 6,5% desde diciembre, que ya había registrado caídas en enero y febrero del 2,8% y 0,6%, respectivamente. Estos números son reflejo de un clima de descontento que parece ir en aumento, y que plantea interrogantes sobre la viabilidad de las políticas implementadas por el actual Gobierno.
En un análisis más profundo de los componentes del ICG, se observa que el retroceso no se limita a un solo aspecto de la gestión, sino que afecta a prácticamente todos los subíndices. Cuatro de los cinco indicadores han mostrado caídas, siendo "Honestidad" el que se mantiene como el más alto con 2,73 puntos, seguido de "Capacidad" con 2,55. Curiosamente, "Eficiencia" fue la única categoría que experimentó un ligero crecimiento, alcanzando 2,38 puntos. Sin embargo, la evaluación general del gobierno y la preocupación por el interés general han registrado las caídas más significativas, ubicándose en 1,98 y 1,87 puntos, respectivamente.
Otro aspecto relevante que se desprende del informe es la variabilidad en la percepción de la confianza según distintos grupos sociales, lo que revela una sociedad fragmentada. La brecha de género se ha ampliado, reflejando que los hombres otorgan una confianza de 2,60 puntos, mientras que las mujeres apenas llegan a 1,93. Además, el grupo de edad entre 30 y 49 años se posiciona como el más optimista, en contraposición a los jóvenes de 18 a 29 años, que han registrado la mayor caída en sus expectativas durante el mes.
Desde una perspectiva geográfica, el interior del país se mantiene como la región con mayor nivel de confianza en el Gobierno, mientras que el Gran Buenos Aires continúa siendo la zona con los índices más bajos. Esto es significativo, dado que la percepción de la gestión parece estar ligada a las expectativas económicas de los ciudadanos, donde aquellos con una visión positiva de la economía tienden a manifestar un mayor apoyo al Gobierno. Esta relación sugiere que el contexto económico juega un papel crucial en la aprobación de las políticas públicas.
En conclusión, la caída sostenida en la confianza hacia el Gobierno de Javier Milei es un fenómeno que no puede ser ignorado. La combinación de factores sociales, económicos y geográficos indica que el Ejecutivo enfrentará desafíos importantes para revertir esta tendencia. Con un panorama complejo y una ciudadanía cada vez más crítica, la administración deberá evaluar sus estrategias y políticas para volver a conectar con los ciudadanos y recuperar su respaldo.



