En la antesala del Día del Trabajo, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha convocado a una movilización masiva para este jueves en Plaza de Mayo, donde espera expresar su descontento hacia el presidente Javier Milei. Los sindicalistas planean manifestarse a partir de las 15 horas, en un evento que promete reunir a una amplia variedad de actores, incluyendo sindicatos, movimientos sociales y fuerzas políticas de la oposición. Además, el acto incluirá un homenaje al papa Francisco, a un año de su fallecimiento, lo que añade un componente simbólico a la jornada.

La convocatoria de la CGT se produce en un contexto de creciente tensión social y económica. Desde la última vez que la central obrera salió a las calles, se han producido cambios significativos en el panorama laboral y político del país. A principios de abril, la CGT había anunciado esta movilización en medio de la suspensión de una reforma laboral que había conseguido frenar temporalmente mediante una cautelar. Sin embargo, la reciente decisión de la Cámara de Apelaciones del Trabajo de levantar dicha suspensión ha puesto en una situación delicada a la central, que ahora se ve obligada a reconfigurar su estrategia en un intento por recuperar la iniciativa.

El acto de este jueves servirá como un espacio para que los líderes sindicales transmitan un mensaje claro, no solo al Gobierno, sino también a la oposición. La CGT denuncia que la actual política económica está favoreciendo a un grupo selecto de actores vinculados a la actividad financiera y especulativa, mientras que sectores clave como la industria, la construcción y el comercio sufren las consecuencias. En este sentido, el lema del acto, "El trabajo es con derechos o es esclavo", refleja la preocupación por el deterioro de las condiciones laborales en el país y la urgencia de reivindicar derechos fundamentales para los trabajadores.

Uno de los puntos centrales del documento que se leerá durante la manifestación será la crítica a la estrategia económica del Gobierno, que según la CGT, ha llevado a una "escalada trágica" en la desocupación y ha incrementado la informalidad laboral. La central obrera también advierte sobre lo que denominan "inflación de bolsillo", que supera las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Esto contrasta con las afirmaciones del presidente, quien sostiene que los precios están bajando, mientras los trabajadores sienten en sus bolsillos un aumento constante de los costos de vida.

La CGT también reafirmará su rechazo a la reforma laboral, que consideran un ataque a los derechos laborales individuales y colectivos consagrados por la Constitución. En el documento, que ha sido aprobado por la mesa chica de la CGT, se detalla un compromiso de lucha contra cualquier intento de despojar a los trabajadores de sus derechos, aunque no se anticipan nuevas medidas de fuerza como paros generales en el corto plazo. Esto sugiere una estrategia de resistencia más que de confrontación directa, al menos por ahora.

La presencia de los cosecretarios generales Jorge Sola y Cristian Jerónimo en la cumbre del Partido Justicialista que se llevará a cabo el viernes, también es un indicador del interés de la CGT por mantener una relación activa con la oposición. Este vínculo puede ser clave para fortalecer su posición en el escenario político actual y garantizar que se escuchen sus demandas. En un clima de constante incertidumbre económica, la CGT busca no solo visibilizar sus preocupaciones, sino también influir en el rumbo que tomará el país en los próximos meses, en un contexto donde la precarización laboral se ha convertido en una preocupación central para millones de argentinos.