La Confederación General del Trabajo (CGT) ha concluido su cuarto paro general, el cual registró una notable adhesión, superando expectativas previas. La gran pregunta que flota entre los líderes sindicales es cómo continuará su plan de lucha contra la reforma laboral, en medio de diferencias internas sobre la estrategia a seguir. La próxima reunión de la cúpula cegetista está programada para el lunes o martes, donde se evaluarán las acciones a llevar a cabo ante la inminente discusión del proyecto en el Senado, previsto para el 27 de este mes.
Esta ocasión, el debate al interior de la CGT se llevará a cabo en un grupo reducido de entre ocho y diez integrantes, evitando así las complicaciones del Consejo Directivo, que cuenta con 50 miembros y suele ser escenario de desavenencias y voces disonantes. Para el triunvirato que asumió el liderazgo el 5 de octubre, el éxito del paro general ha sido un respaldo a su autoridad, especialmente ante las críticas sobre su supuesta falta de experiencia para liderar la oposición a la reforma laboral.
Un factor clave en el alto acatamiento al paro fue la participación de los choferes de colectivos de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), quienes habían optado por mantenerse al margen de la CGT. Sin embargo, tras conversaciones entre Jorge Sola, uno de los cotitulares de la CGT, y los líderes de la UTA, la mayoría de los colectivos se hicieron eco del reclamo. No obstante, el contexto interno es complejo, ya que existen posturas diferentes respecto a la urgencia de la protesta, en especial frente a la polémica introducción del artículo 44 de la reforma laboral, que propone recortes salariales en casos de accidentes o enfermedades.



