El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ha comenzado su gestión al frente del Partido Justicialista (PJ) bonaerense con la mira puesta en convertirlo en un bastión sólido que respalde su candidatura presidencial para el 2027. Su objetivo inmediato es incrementar la base de afiliados del partido, aspirando a sumar 200 mil nuevos miembros a los actuales 1,3 millones que conforman la estructura del PJ. Esta estrategia busca no solo fortalecer su posición dentro del peronismo, sino también ganar apoyo crucial para las futuras decisiones y definiciones del partido en un contexto electoral cada vez más competitivo.
La iniciativa de Kicillof para aumentar las afiliaciones no es una novedad en el ámbito del PJ; en cada cambio de liderazgo se plantea un objetivo similar. Sin embargo, el gobernador ha dejado claro que esta vez se pretende llevar a cabo una campaña más estructurada y efectiva. Según Julio Alak, intendente de La Plata y nuevo secretario de formación política del partido, existe una firme intención de que el número de afiliados alcance los 1,5 millones, lo cual representaría un significativo refuerzo para la organización. Alak, quien desempeñará un papel activo en esta cruzada, ha expresado que la capacitación política es un aspecto esencial para alcanzar este objetivo.
El contexto actual del PJ bonaerense es fundamental para entender los movimientos de Kicillof. A medida que se aproxima el ciclo electoral de 2027, la necesidad de consolidar una estructura partidaria robusta se vuelve apremiante. Con el liderazgo de Kicillof, se busca unificar a los diferentes sectores del peronismo, que a menudo se muestran fragmentados y en tensión. La figura de Alak, con su experiencia política y su cercanía al gobernador, será clave para articular los esfuerzos de afiliación y movilización a lo largo de la provincia.
La sede del partido, que fue inaugurada durante la gestión anterior de Alak como intendente, ha sido el escenario de importantes encuentros políticos que marcan el camino que Kicillof desea transitar. En una reciente reunión, Alak mencionó que en comparación con otros partidos europeos que tienen escasa cantidad de afiliados, el PJ bonaerense parte de una base considerable que necesita ser fortalecida. Este tipo de comparaciones no solo busca resaltar la importancia del PJ, sino también establecer una narrativa de crecimiento y revitalización del partido que Kicillof quiere liderar.
Además de Alak, Kicillof ha rodeado su gestión de figuras clave como la vicegobernadora Verónica Magario y el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque. Magario tiene un rol significativo dentro de la estructura del PJ y su respaldo será fundamental para el gobernador en la búsqueda de una mayor cohesión partidaria. Por otro lado, Larroque, quien ha sido un ferviente defensor de la necesidad de que Kicillof asuma la presidencia del partido, también jugará un papel crucial en la implementación de la estrategia de afiliaciones.
Por último, otro de los dirigentes que Kicillof ha elegido para colaborar en la reorganización del PJ es Mariano Cascallares, intendente en uso de licencia de Almirante Brown y ahora designado como Secretario General del partido. Cascallares ha sido instrumental en las negociaciones internas y su experiencia en la política local será vital para la consolidación del apoyo necesario en el camino hacia el 2027. Con estas cartas en la mesa, Kicillof busca no solo fortalecer la estructura del PJ, sino también posicionarse como un candidato sólido y capaz de liderar al peronismo en un futuro incierto.



