El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, llevó a cabo la presentación de su nuevo libro titulado "De Smith a Keynes" durante la noche del sábado en el marco de la Feria del Libro. Este evento, que tuvo lugar ante un auditorio lleno, aunque de dimensiones moderadas, atrajo también a un número significativo de personas que no pudieron ingresar. Kicillof estuvo acompañado por el periodista Alejandro Bercovich y el economista Diego Giacomini, quienes participaron en una conversación moderada por la economista Candelaria Botto, donde se discutieron las ideas expuestas en la obra y su relación con la actual política económica del país.

Durante su intervención, Kicillof destacó que la economía no debe considerarse una ciencia exacta, sino un espacio en el que se enfrentan distintos intereses sociales y diversas corrientes de pensamiento. En este sentido, argumentó que en la Argentina contemporánea, los desafíos como los bajos salarios y el desempleo no pueden resolverse a través de la ortodoxia económica, que tiende a priorizar las dinámicas de mercado y una mínima intervención estatal. En cambio, propuso la necesidad de abrir un debate académico más amplio y la participación activa del Estado en la economía para abordar estos problemas.

La presentación de su libro se produjo poco después de que Kicillof realizara una gira por la provincia de Córdoba, donde se reunió con diferentes sectores. A pesar de que al inicio de su disertación solicitó que la charla no se interpretara como un acto político, la audiencia no pudo evitar manifestar su apoyo, coreando su nombre y sugiriendo una posible candidatura futura. Esto refleja no solo el interés del público en sus propuestas, sino también la relevancia de su figura en el actual panorama político argentino.

La re-edición de "De Smith a Keynes" surge en un contexto marcado por la caída de la inversión y un incremento en las tasas de desempleo. Kicillof argumentó que la narrativa predominante en el ámbito académico y político tiende a culpar a los trabajadores y a los sindicatos por la desocupación, bajo la premisa de que los salarios elevados desalientan a los empleadores a contratar. Esta idea, según el gobernador, es errónea y se centra en un análisis que no considera la realidad de los trabajadores.

En su crítica a la administración actual, Kicillof citó propuestas de reforma laboral que, a su juicio, están destinadas a reducir los salarios hasta alcanzar la plena ocupación. Para él, este enfoque es una distorsión de los análisis de pensadores como John Maynard Keynes, que hubieran argumentado que culpar a los trabajadores por la desocupación es un error fundamental. La implicancia de estas reformas, según Kicillof, sería una mayor precarización laboral, lo que tendría efectos devastadores en la economía y en la calidad de vida de las personas.

En un análisis más amplio, Kicillof relacionó la crisis actual de Argentina con la Gran Depresión de los años 30, señalando que la falta de inversión privada, a pesar de los incentivos ofrecidos, se debe fundamentalmente a la incertidumbre reinante en el país. Dirigiendo sus críticas a figuras como el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente Javier Milei, Kicillof cuestionó las políticas de flexibilización impositiva que se han implementado con el fin de atraer inversiones. "¿Cuánto más nos vamos a bajar?", se preguntó, refiriéndose a la reducción constante de impuestos y regulaciones, sin que esto haya llevado a un aumento significativo en la inversión.

Finalmente, Kicillof concluyó que la falta de inversión no se debe a la carga fiscal, sino al contexto de inestabilidad que reina en el país. Según sus palabras, los empresarios no están invirtiendo porque no tienen claridad sobre el futuro económico, lo que genera un círculo vicioso que perpetúa la crisis. En este sentido, su libro no solo busca ofrecer un análisis crítico de la economía argentina, sino también proponer alternativas que permitan superar los desafíos actuales y construir un futuro más estable y equitativo para todos los ciudadanos.