En el marco de los debates presidenciales que se están llevando a cabo en Perú, Keiko Fujimori, representante del partido Fuerza Popular y figura emblemática de la política nacional, ha generado controversia al afirmar que planea "ghostear" a su rival Mesías Guevara, candidato del Partido Morado. Esta expresión, que se ha popularizado en el ámbito digital, sugiere la intención de ignorar al oponente en un contexto donde la confrontación política es constante y las críticas son cada vez más agudas. Este intercambio de palabras subraya no solo la tensión entre los candidatos, sino también el contexto social y político que enfrenta el país andino.
El debate tuvo lugar el 25 de marzo y estuvo marcado por la acusación de Guevara hacia el fujimorismo, al señalar que las decisiones de la candidata han contribuido a la creciente inseguridad y el crimen organizado que atormentan a la población peruana. Guevara, quien en su calidad de exgobernador de Cajamarca ha adoptado una postura crítica hacia el legado de Fujimori, argumentó que las políticas impulsadas durante su influencia en el Congreso han derivado en la aprobación de lo que él denominó "leyes procrimen". Estas legislaciones, que supuestamente buscaban combatir la delincuencia, han tenido efectos adversos, según el candidato, lo que ha llevado a una situación de crisis en la seguridad pública.
Fujimori, en respuesta a las duras críticas, remarcó que ha sido objeto de ataques y descalificaciones durante años y cuestionó la falta de propuestas novedosas por parte de Guevara. Al utilizar el término "ghostear", la candidata intentó desestimar la relevancia de su oponente, pero este último no tardó en replicar con un término popularizado en redes sociales: "papear", que implica ganar de manera contundente. Este juego de palabras refleja no solo la dinámica del debate, sino también la influencia de la cultura digital en la política contemporánea, donde los términos se convierten en armas retóricas en la lucha por la atención del electorado.
A lo largo de su carrera política, Keiko Fujimori ha enfrentado múltiples desafíos, incluyendo tres derrotas en instancias de segunda vuelta en elecciones anteriores. Su reciente absolución en un caso de lavado de dinero por parte del Tribunal Constitucional le ha permitido reintegrarse a la contienda electoral con renovadas fuerzas. Sin embargo, su pasado y la imagen de su padre, Alberto Fujimori, continúan siendo un tema espinoso que afecta su campaña y su relación con los votantes, quienes están divididos entre el apoyo y el rechazo hacia su figura.
El ciclo de debates presidenciales, que reúne a 35 candidatos en un formato intensivo de seis días, ha sido diseñado para abordar temas críticos como la seguridad y la lucha contra la corrupción. La sesión del 25 de marzo concluyó con la participación del último grupo de aspirantes, quienes debatieron sobre cuestiones que son de vital importancia para la ciudadanía, en un país que ha visto pasar a ocho presidentes en aproximadamente diez años. Esta inestabilidad política resuena en el ánimo de los votantes, que se preparan para acudir a las urnas el 12 de abril.
La próxima elección no solo determinará la presidencia, sino que también será un reflejo de las inquietudes y aspiraciones de más de 27 millones de peruanos. En este contexto, la figura de Fujimori y su capacidad para conectar con un electorado cansado de la crisis política será crucial. Mientras tanto, la estrategia de Guevara y su enfoque en la crítica al fujimorismo podría resultar determinante en un escenario electoral donde la lucha por la confianza del pueblo es más intensa que nunca.



