Santiago de Chile, 22 de abril (Redacción Medios Digitales).- El presidente chileno José Antonio Kast ha dado un paso significativo en su ambiciosa "megarreforma" económica, cuyo objetivo es estimular el crecimiento a través de reducciones impositivas. Este proyecto, que fue presentado oficialmente al Congreso este miércoles, ha conseguido el respaldo esencial del Partido de la Gente (PDG), una agrupación política populista que se ha convertido en un actor clave en la actual situación legislativa.

La introducción de esta reforma, que incluye más de 40 medidas principalmente tributarias, había sido postergada ante la necesidad del Gobierno de asegurar apoyos entre la oposición. La coalición oficialista, compuesta por partidos de ultraderecha y derecha tradicional, no cuenta con la mayoría necesaria en la Cámara de Diputados, lo que ha obligado a Kast a buscar alianzas estratégicas para avanzar con su agenda legislativa. El PDG, fundado por el excandidato presidencial Franco Parisi, quien logró el tercer lugar en la primera vuelta de las elecciones de noviembre pasado, posee 13 diputados que se han convertido en un eslabón fundamental para que la discusión sobre la reforma pueda comenzar.

El respaldo del PDG no fue gratuito; a cambio, el partido exigió que se incluyan en el proyecto una serie de medidas dirigidas a beneficiar a la clase media. Estas modificaciones forman parte del denominado "Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social" y contemplan subsidios para la adquisición de medicamentos y productos de primera necesidad, así como apoyo a pequeñas y medianas empresas (pymes). Juan Marcelo Valenzuela, líder de la bancada del PDG, subrayó en una rueda de prensa que el apoyo a la reforma representa un avance significativo para la clase media chilena.

Franco Parisi, en diálogo con la radio Cooperativa, calificó como "débil" el proyecto original en lo que respecta a las medidas de apoyo a la clase media y celebró el acuerdo alcanzado con el Gobierno, ya que considera que este refuerza la posición del PDG en el escenario político. La reforma contempla una reducción gradual del impuesto a las empresas del 27% al 23%, además de un crédito tributario de 1.400 millones de dólares destinado a fomentar la creación de empleo formal en el país.

Asimismo, la propuesta incluye incentivos fiscales para la repatriación de capitales desde el exterior, una exención temporal del IVA en la venta de viviendas nuevas y diversas medidas para agilizar los trámites medioambientales. Sin embargo, la oposición, conformada por partidos de centro e izquierda, ya ha manifestado su intención de votar en contra de la reforma, acusando a Kast de promover lo que consideran una "reforma tributaria encubierta" que favorece a los sectores más adinerados y podría resultar en una disminución significativa de la recaudación fiscal.

El senador Diego Ibañez, del Frente Amplio, argumentó que la propuesta del Gobierno se alinea con la "teoría del chorreo", que sostiene que al favorecer a los más ricos, la riqueza generada eventualmente beneficiará al resto de la población. Esta crítica se refuerza con la experiencia de otros líderes que intentaron implementar políticas similares, como los presidentes Javier Milei y Donald Trump, quienes no lograron los resultados esperados. Por su parte, el jefe de la bancada del Partido Socialista, Raúl Leiva, ha indicado que la oposición está evaluando la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional para impugnar ciertos aspectos de la reforma, lo que añade un nivel de incertidumbre sobre el futuro legislativo de esta iniciativa.