La causa de los Cuadernos, uno de los casos judiciales más emblemáticos de corrupción en Argentina, vuelve a cobrar protagonismo esta semana con el avance de testimonios cruciales. El tribunal, que se encarga de esclarecer las irregularidades en la administración de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, se encuentra en una etapa decisiva, donde la declaración de testigos de gran relevancia podría aportar elementos fundamentales a la investigación. Este martes, el ex policía Jorge Bacigalupo retoma su intervención, tras haber respondido a un amplio interrogatorio la semana pasada que duró casi ocho horas.

Bacigalupo, quien se encuentra en el centro de la atención mediática y judicial, fue quien recibió las anotaciones del chofer Oscar Centeno, las cuales revelan un entramado de pagos ilícitos que involucran a altos funcionarios del gobierno anterior. En su declaración, el ex agente explicó que su relación con Centeno, amigo y chofer del subsecretario Roberto Baratta, lo llevó a guardar una caja cerrada que contenía información sensible. Sin embargo, Bacigalupo sostiene que no conocía el contenido de la caja hasta un año y medio después, cuando se la entregó al periodista Diego Cabot.

El testimonio de Bacigalupo es especialmente relevante no solo por su contenido, sino también por su contexto. A pesar de haber enfrentado un procesamiento por modificar las anotaciones originales de Centeno, la Cámara Federal decidió revocar esa decisión, permitiendo así que se profundice la investigación sobre quién realmente alteró los documentos. Durante su comparecencia, Bacigalupo insistió en su inocencia, afirmando: "Yo jamás puse mano en los cuadernos, en ningún momento", lo que deja entrever la complejidad y las contradicciones que rodean este caso.

En el mismo día, se anticipa la declaración de Julio César Silva, el encargado del edificio donde residieron los Kirchner en la calle Juncal, en el barrio de Recoleta. Silva había declarado anteriormente que observó un movimiento constante de bolsas y valijas que llegaban al departamento del matrimonio Kirchner, generalmente entregadas por Daniel Muñoz, ex secretario de Néstor Kirchner. Su testimonio, que data de 2018, describía una rutina semanal en la que Muñoz llegaba acompañado de varias personas, lo que sugiere una operativa sistemática de recepción de fondos ilícitos.

La posibilidad de que Silva ratifique sus declaraciones en el juicio es crucial, ya que su testimonio puede ser confrontado por las defensas de los involucrados, lo que abrirá un nuevo capítulo en la presentación de pruebas. La atención del público y de los medios está centrada en cómo los testimonios de estos testigos influirán en el desarrollo de la causa, que ya ha mostrado un entramado de corrupción de grandes proporciones.

Finalmente, se espera también la declaración de Hilda Horovitz, expareja de Centeno, quien hace casi nueve años encendió la mecha del caso al presentar un testimonio que reveló el tráfico de dinero en efectivo vinculado a funcionarios del Ministerio de Planificación. Su declaración, que se realizó justo después de su separación de Centeno, no solo destapó un escándalo, sino que también puso en el centro de la escena la relación violenta que mantenía con el remisero. Horovitz afirmó que Centeno trasladaba bolsos con dinero en efectivo, lo que alimentó las sospechas de corrupción que hoy son investigadas en este juicio.

La semana que comienza se presenta como un momento clave en la causa de los Cuadernos, donde las declaraciones de testigos fundamentales podrían cambiar el rumbo de la investigación y, potencialmente, de la justicia en Argentina. La expectativa es alta y los ojos del país están puestos en la sala de audiencias, donde se decidirá el destino de uno de los casos más resonantes de corrupción en la historia reciente del país.