Amán, 24 de marzo (Redacción Medios Digitales) – La creciente preocupación por el impacto que la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán podría tener en la infraestructura eléctrica de Oriente Medio ha llevado a Jordania a tomar medidas preventivas. La situación geopolítica actual ha desatado un aluvión de compras por parte de los ciudadanos, quienes buscan asegurarse de contar con estufas de gas y queroseno, lámparas recargables, velas y baterías portátiles. En este contexto, el gobierno jordano ha implementado restricciones en la venta de gasolina en bidones, lo que ha acentuado la sensación de urgencia entre la población.
La inquietud radica en la posibilidad de que Irán responda a las amenazas de Estados Unidos de destruir sus instalaciones eléctricas, lo que podría desencadenar ataques a los aliados de Washington en la región, incluido Jordania. Las centrales térmicas de Aqaba y Samra, cruciales para el suministro eléctrico del país, se encuentran en el centro de esta preocupación, ya que su destrucción podría dejar a Jordania sin acceso a electricidad en un corto plazo. Esta realidad ha llevado a muchos ciudadanos, como Ziad, residente de la ciudad de Irdib, a actuar rápidamente para prepararse ante un posible desabastecimiento energético.
Ziad, quien vive en una zona cercana a los Altos del Golán, ha expresado su temor ante la escalada de tensiones y ha decidido adquirir varios elementos necesarios para su hogar. “Nunca pensé en estas cosas antes, pero las conversaciones sobre posibles cortes de luz me han hecho reflexionar y actuar”, admitió. Entre sus compras se encuentran estufas de queroseno, lámparas recargables y baterías externas, así como velas, asegurando que su intención no es esperar lo peor, sino estar preparado para cualquier eventualidad, especialmente considerando la presencia de niños en su hogar.
El economista y especialista en energía, Amer al Shobaki, subraya que Jordania es uno de los países más susceptibles a una crisis energética en la región, dada su dependencia casi total de las importaciones de petróleo y gas. Esta vulnerabilidad la hace particularmente sensible a cualquier fluctuación en los precios o a la escasez de suministro. Al Shobaki advierte que, incluso si las centrales eléctricas no sufren daños en un ataque, es probable que la falta de combustible o un aumento en los precios pueda resultar en cortes programados de energía en el país.
Aunque Jordania ha comenzado a explorar fuentes de energía alternativas, como la solar y el petróleo de esquisto, estas únicamente cubren aproximadamente el 15% de sus necesidades energéticas. La única refinería de petróleo del país podría abastecer la mitad de las demandas si hay un suministro adecuado, pero esta opción sigue siendo insuficiente ante el panorama actual. La dependencia de las importaciones limita las alternativas disponibles, lo que se traduce en un desafío constante para el país.
Más allá de la potencial amenaza de un ataque iraní, al Shobaki destaca que el aumento en los precios de los combustibles representa el mayor obstáculo para Jordania. Se prevé que esta tendencia continúe, lo que incrementará la presión económica sobre los ciudadanos y los diferentes sectores de la economía nacional. En una gasolinera de Amán, Samer expresa su ansiedad mientras espera su turno para abastecer su vehículo. No contento con llenar el tanque, también lleva consigo una garrafa adicional para almacenar combustible, anticipándose a posibles situaciones de escasez.
La situación actual en Jordania refleja una intersección de preocupaciones económicas y de seguridad. Con la población cada vez más consciente de los desafíos que enfrenta el país, la preparación y la previsión se han convertido en elementos centrales de la vida cotidiana. La incertidumbre en la región y la dependencia energética del país continúan siendo temas críticos que definirán el futuro inmediato de Jordania, mientras sus ciudadanos buscan asegurar su bienestar ante una posible crisis.



