El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, anunció que él y el primer ministro Benjamin Netanyahu han dado instrucciones para llevar a cabo una acción contundente contra Hezbolá. El objetivo principal de esta estrategia es debilitar y derrotar al régimen iraní, eliminando las capacidades de la milicia chií y, de esta manera, atenuar las amenazas dirigidas hacia el Estado hebreo. Katz también expresó que parte de esta campaña busca fomentar un levantamiento de los ciudadanos iraníes contra su propio gobierno.
Esta ofensiva se produce tras una serie de bombardeos israelíes en Líbano que han dejado más de treinta víctimas fatales. La campaña incluye ataques simultáneos en diversas localidades, tanto en el sur de Líbano como en Beirut, y se ha extendido a incursiones en territorio iraní. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, confirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel han iniciado esta "campaña ofensiva", enfatizando que la acción militar ya no se limita a una postura defensiva.
Zamir, a través de un comunicado en redes sociales del Ejército, instó a las tropas a prepararse para enfrentamientos que podrían durar "varios días". Los ataques han aumentado en respuesta a lanzamientos de proyectiles desde el Líbano hacia Israel, en lo que se percibe como represalia por la muerte del ayatolá Alí Jamenei en una serie de ataques atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes. Las Fuerzas de Defensa de Israel han declarado que han atacado múltiples centros de mando de Hezbolá y han logrado identificar y atacar a altos mandos de la organización en Beirut, reiterando que no se permitirá ningún daño al Estado de Israel.



