Recientes contactos indirectos entre Irán y Estados Unidos en Ginebra han mostrado avances significativos, según informes oficiales. Se espera que las negociaciones continúen la próxima semana en Viena, donde se llevará a cabo una reunión técnica sobre el programa nuclear iraní.

Durante este proceso, las posturas de ambos países han revelado diferencias marcadas. El Gobierno iraní ha solicitado que Washington retire lo que considera "demandas excesivas" para poder alcanzar un nuevo acuerdo. En este contexto, el canciller iraní, Abbas Araqchi, mantuvo un diálogo con su par egipcio, Badr Abdelati, subrayando el compromiso de Irán con la diplomacia. Araqchi destacó en sus redes sociales que para lograr un avance es crucial que la otra parte actúe con seriedad y realismo, evitando errores de cálculo.

Las autoridades iraníes no han especificado las exigencias de EEUU que consideran inaceptables, pero han rechazado la inclusión de nuevos temas en las negociaciones. Estados Unidos ha enfatizado que el proceso debe abordar el programa de misiles balísticos de Irán y su enriquecimiento de uranio, exigencias que Teherán ha desestimado enérgicamente. En este marco, Omán ha actuado como mediador, resaltando la apertura de ambas partes para explorar soluciones creativas y nuevas ideas que faciliten un entendimiento.

Este clima de negociaciones se desarrolla en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Teherán, acentuadas por el despliegue militar estadounidense en Oriente Medio. La historia de desavenencias entre ambos países se remonta al acuerdo nuclear de 2015, que fue anulado por la salida unilateral de EEUU en 2018, lo que llevó a un prolongado estancamiento en las conversaciones.