El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reafirmó que Irán participará en el próximo Mundial de fútbol, el cual se llevará a cabo en Estados Unidos, a pesar de las tensiones políticas y el conflicto bélico que afectan a la nación persa. En una reciente intervención, Infantino subrayó la importancia de la unidad y la conexión entre las personas a través del deporte, enfatizando que "tenemos que unirnos. Tenemos que juntar a la gente". Esta declaración se produce en un contexto donde la participación de la selección iraní ha sido puesta en duda debido a la ausencia de su delegación en el 76.º Congreso de la FIFA, celebrado en Vancouver, Canadá.
La federación de fútbol de Irán, incluyendo a su presidente Mehdi Taj, tenía planes de asistir a la reunión en Vancouver. Sin embargo, la delegación fue rechazada en el control fronterizo canadiense, lo que ha generado denuncias sobre el trato recibido por parte de las autoridades locales. Este incidente ha reavivado el debate sobre las relaciones internacionales y el uso del deporte como herramienta de diplomacia, en un momento en que las tensiones geopolíticas son palpables.
El Mundial de fútbol está programado para comenzar el 11 de junio, con partidos iniciales que incluirán a Irán enfrentándose a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, seguidos por un encuentro contra Egipto en Seattle. A pesar de que Irán había solicitado que sus partidos se disputaran en México, Infantino ha mantenido firme su posición de que el calendario y la ubicación serán tal como están previstos. Esta decisión resalta la complejidad de la organización de eventos deportivos en contextos de inestabilidad política.
En el marco de esta situación, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, había mencionado anteriormente que Irán sería bienvenido en la Copa del Mundo, aunque advirtió que su participación podría poner en riesgo su seguridad. Estas declaraciones reflejan la tensión existente entre la política internacional y el mundo del deporte, donde la inclusión y la exclusión pueden tener implicaciones significativas para los atletas y las naciones involucradas. Infantino también intentó, aunque sin éxito, reunir a los representantes de las federaciones de Israel y Palestina, lo que añade otra capa de complejidad a las relaciones en el ámbito futbolístico.
Además de abordar la situación de Irán, Infantino anunció su intención de postularse nuevamente para la presidencia de la FIFA en las próximas elecciones, que se celebrarán el próximo año. "Me siento honrado y conmovido", declaró, dirigiéndose a las 211 asociaciones miembros. Desde que asumió el cargo en 2016, después de la dimisión de Sepp Blatter, Infantino ha estado al frente de importantes cambios en la organización y en la estructura del fútbol mundial.
El 76.º Congreso de la FIFA también aprobó el Informe Anual 2025, que incluye un presupuesto para el ciclo 2027-2030 que proyecta ingresos récord de 14.000 millones de dólares. Infantino destacó que los beneficios generados serán destinados a mejorar el fútbol a nivel global, brindando oportunidades a niños en todo el mundo para que puedan soñar y disfrutar del deporte. El informe también señala un aumento significativo en la inversión para el desarrollo del fútbol, lo que representa un cambio drástico en comparación con los programas anteriores a 2016.
Finalmente, FIFA ha dado voz a su Panel contra el racismo, liderado por el capitán honorífico George Weah, lo que subraya su compromiso con la inclusión y la igualdad en el deporte. Este enfoque refleja la creciente necesidad de abordar cuestiones sociales a través del fútbol, una disciplina que tiene el poder de unir a las personas y promover el cambio positivo en la sociedad.



