El Gobierno de Irak anunció la destitución del comandante de la Policía de la provincia de Maysan, en el sureste del país, después de reconocer que desde esa zona fueron lanzados los drones utilizados en el reciente ataque contra el oleoducto saudí Este-Oeste. La infraestructura es una de las principales rutas alternativas al estrecho de Ormuz para el transporte de petróleo de Arabia Saudita.

El primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Alí Falá al Zaidi, ordenó relevar al jefe policial de Maysan por “las recientes violaciones de seguridad ocurridas en la provincia”. La medida fue anunciada luego de que Bagdad admitiera que “los ataques contra nuestros hermanos del reino de Arabia Saudí fueron lanzados desde esta provincia”, en un cambio respecto de su posición inicial, cuando había negado que la infraestructura petrolera hubiera sido atacada desde territorio iraquí.

Las autoridades iraquíes condenaron el ataque y dispusieron una “investigación urgente” para determinar su origen. Además, anunciaron la incautación de 47 drones, 46 proyectiles, baterías y mandos de control a distancia en la provincia. El Gobierno busca establecer quién realizó el lanzamiento y avanzar sobre las responsabilidades vinculadas con las violaciones de seguridad.

Arabia Saudita, por el momento, decidió no responder al ataque. El Ministerio de Asuntos Exteriores saudí indicó en un comunicado que “el Reino ha decidido no responder en este momento y apoyar al Gobierno iraquí”, después de que Al Zaidi pidiera a Riad dar a Bagdad una oportunidad para intervenir e impedir nuevos ataques desde su territorio.