En un giro inesperado de los acontecimientos, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, anunció el inicio de una investigación sobre presuntas acciones de diplomáticos que habrían continuado apoyando la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU, a pesar de que el gobierno chileno retiró su respaldo el pasado 24 de marzo. Esta decisión oficial se tomó cuando se instruyó a los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores a abstenerse de llevar a cabo cualquier gestión relacionada con la postulación de la exmandataria. La situación ha generado un gran revuelo en el ámbito político y diplomático del país, planteando cuestionamientos sobre la lealtad y la ética en el servicio exterior.
El escándalo se desencadenó a raíz de un reportaje de un medio local que reveló que algunos funcionarios cercanos a Paula Narváez, quien se desempeñó como embajadora ante la ONU, habrían estado enviando correos electrónicos a representantes extranjeros para organizar reuniones en apoyo a Bachelet. Este hecho resulta particularmente delicado, dado que el gobierno actual, encabezado por Gabriel Boric, había dado por concluido su apoyo a la candidatura de Bachelet, lo que añade una capa de complejidad a la controversia y pone en entredicho la cohesión del equipo diplomático.
El canciller Pérez Mackenna expresó que se han tomado en serio las denuncias y que se han iniciado las investigaciones pertinentes con el objetivo de esclarecer la situación. "Hemos tomado conocimiento de que puede haber algunos temas ahí. Hemos iniciado las investigaciones correspondientes y vamos a estar a la espera de lo que resulte de esa indagación", declaró. Este tipo de pronunciamientos indican la gravedad del asunto y la necesidad de mantener la integridad de la diplomacia chilena, especialmente en un momento en que las relaciones internacionales son más importantes que nunca.
Dentro de las indagaciones, los focos de atención se han centrado en Claudio Garrido, actual representante permanente alterno de Chile ante la ONU, quien fue designado por la actual administración. Se ha afirmado que Garrido y su equipo, que incluye a otros diplomáticos y un analista de asuntos internacionales, habrían estado involucrados en la comunicación que se llevó a cabo respecto a una reunión entre Bachelet y el presidente de la Asamblea General, Antonio Guterres. Las revelaciones han puesto en tela de juicio la transparencia de las acciones de los diplomáticos, lo que podría tener repercusiones en la percepción pública del gobierno de Boric.
El informe sugiere que se enviaron correos electrónicos que contienen información relacionada con la participación de Bachelet en actividades de la Asamblea General. Uno de estos correos, enviado el 14 de abril, muestra un esfuerzo por mantener la comunicación con el embajador brasileño ante la ONU, quien está a cargo de la candidatura de Bachelet. En este contexto, la situación se complica aún más, ya que la diplomacia chilena se enfrenta a cuestionamientos sobre la efectividad de su gestión y su compromiso con las decisiones tomadas por el gobierno.
Por otro lado, fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores han indicado que la única acción autorizada para apoyar a Bachelet fue su traslado desde el aeropuerto de Nueva York a Manhattan, lo que subraya la restricción impuesta desde el gobierno. Este hecho es fundamental para entender el alcance de la investigación, ya que pone de manifiesto que cualquier tipo de actividad adicional por parte de los diplomáticos podría ser considerada una violación a las directrices establecidas. La situación sigue en desarrollo, y se espera que la investigación arroje luz sobre los vínculos y las decisiones de los funcionarios involucrados.
En resumen, la controversia en torno al apoyo a la candidatura de Bachelet ante la ONU no solo plantea cuestiones sobre la lealtad y la ética de los diplomáticos chilenos, sino que también pone en evidencia la tensión entre el gobierno y su equipo en el ámbito internacional. A medida que se desarrolle la investigación, se espera que se clarifiquen los hechos y se tomen las acciones correspondientes para asegurar la integridad de la diplomacia chilena en el escenario global.



