La situación de Julio Manco al frente de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) se encuentra en una encrucijada, rodeada de rumores sobre su posible salida de la empresa estatal. Esta problemática emergió tras una asamblea general de accionistas que no logró llegar a acuerdos definitivos, dejando en el aire la continuidad en la dirección de la firma. El contexto es tenso, no solo por las disputas internas sino también por las decisiones que aún deben tomar el Ministerio de Defensa y la Agencia de Transformación de Empresas Públicas.

El encuentro, llevado a cabo el pasado viernes 22 de mayo, tenía como puntos clave la aprobación del balance financiero y la discusión sobre la continuidad de las autoridades en el directorio. Si bien el primer tema fue aprobado sin inconvenientes, el segundo generó una serie de debates que no llegaron a buen puerto, resultando en un cuarto intermedio que postergó cualquier resolución. Esta situación fue interpretada dentro de la empresa como una falta de consenso sobre el futuro de la gestión, creando un clima de incertidumbre que se acentuó con el transcurrir de las horas.

La abogada Carolina Coler, representante del Ministerio de Defensa y accionista mayoritario de FAdeA, fue quien promovió la dilación en la discusión sobre el nuevo liderazgo. Esta decisión generó especulaciones sobre la situación de Manco, quien, según diversas fuentes, estaría mostrando una “actitud renunciante”. La información se filtró a partir de la circulación de una carta fechada el 21 de mayo, donde Manco argumentaba “razones personales” para considerar su salida del cargo.

Sin embargo, los motivos de su posible alejamiento son más complejos de lo que parece. En las semanas previas a la asamblea, se dio lugar a un intercambio de opiniones muy tenso entre Manco y Mario Katzenell, el secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa. Este cruce, descrito como sumamente áspero, habría agudizado las diferencias entre ambos, contribuyendo a un clima de desconfianza en la cúpula de la empresa.

A esta tensión política se le suma un creciente descontento interno en la fábrica. En las últimas semanas, Manco se vio envuelto en una serie de denuncias realizadas por personal técnico y jerárquico, que cuestionaron diversas decisiones de gestión y procedimientos. Algunas de estas acusaciones ya han sido elevadas a instancias legales, incluso llegando al Juzgado Federal N°3 de Córdoba, lo que ha incrementado la presión sobre el directorio y ha atraído la atención de la Oficina Anticorrupción (OA) y la Sindicatura General de la Nación (SIGEN).

Los trabajadores que han impulsado estas denuncias argumentan que se trata de un intento de promover una mayor transparencia y responsabilidad en la gestión de la empresa. Sin embargo, el impacto de estas acusaciones en la figura de Manco es significativo y ha contribuido a un ambiente de creciente inestabilidad. Mientras tanto, el futuro de la Fábrica Argentina de Aviones sigue siendo incierto, y todos los ojos están puestos en las decisiones que el Ministerio de Defensa tomará en el corto plazo, en un contexto donde la política y la gestión empresarial parecen estar en un delicado equilibrio.