La sequía que afecta a distintas regiones de Honduras agravó la situación del sector ganadero y provocó la muerte de más de 200 reses por la falta de agua y alimento. El dato fue confirmado por el ministro de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, quien señaló que las condiciones climáticas impactan con mayor intensidad a los productores de varias zonas del país.

Ante este escenario, el Gobierno puso en marcha medidas de emergencia para asistir a los ganaderos afectados. La distribución de alimento para el ganado ya comenzó en la zona sur, una de las regiones más comprometidas por la disminución de las lluvias y la escasez de recursos necesarios para sostener la producción pecuaria.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería también prepara nuevas entregas de apoyo para productores del departamento de El Paraíso. Además, las autoridades atienden pedidos de asistencia provenientes de Olanchito, donde los ganaderos informaron dificultades para garantizar la alimentación de sus animales.

La falta de precipitaciones redujo la disponibilidad de pastos y de fuentes de agua, dos elementos esenciales para la actividad ganadera. Esta situación obligó a numerosos productores a afrontar mayores costos de producción y complicó el mantenimiento de los animales, especialmente entre los pequeños y medianos establecimientos.

Las autoridades hondureñas consideran que el fenómeno climático constituye uno de los principales desafíos para el sector agropecuario durante este año. La emergencia afecta tanto la disponibilidad de alimento para el ganado como la continuidad de la producción en las regiones más expuestas a la sequía.