La Hidrovía, junto a otros activos estratégicos como Transener y los pozos maduros de YPF, se ha convertido en el centro de atención del actual gobierno de Javier Milei. Estos recursos son fundamentales para la logística y la integración del mercado energético argentino. En las últimas semanas, ha surgido un interés creciente por parte del Grupo Neuss, dirigido por Juan y Patricio Neuss, que ha estado realizando movimientos para tomar el control de la Hidrovía, lo que podría desencadenar un escándalo de magnitudes significativas en el ámbito político y judicial.
El Grupo Neuss, que ha ido ganando terreno rápidamente desde la llegada de la administración libertaria, ha logrado establecer relaciones estratégicas con el poder político, lo que les ha permitido posicionarse como uno de los principales beneficiarios de licitaciones y concesiones estatales. En este contexto, la propuesta que están presentando para la Hidrovía incluye cláusulas que parecen estar diseñadas para favorecer su ingreso al negocio, incluyendo un acuerdo que cedería un porcentaje significativo de las operaciones a socios locales, lo que genera sospechas sobre la transparencia de este proceso.
La situación se complica aún más al considerar que el Grupo Neuss ha logrado hacerse con el control de una parte importante de la cadena energética del país en un tiempo récord, abarcando desde la generación hasta la distribución. Este avance ha llevado a algunos analistas a alertar sobre la posible formación de un monopolio en el sector, dado el dominio que ejercen sobre activos críticos. La privatización de empresas estatales, impulsada por la actual administración, ha abierto la puerta a la concentración de poder en manos de unos pocos, lo que podría tener repercusiones negativas para el mercado en su conjunto.
La Hidrovía, que es esencial para el transporte de mercancías hacia Europa, ha llamado la atención de la DEA, que está monitoreando de cerca las circunstancias en torno a esta licitación. El interés de un grupo empresarial en la infraestructura crítica del país despierta no solo preocupaciones económicas, sino también de seguridad y transparencia en los procesos de adjudicación. Esto genera un clima de incertidumbre y desconfianza en la opinión pública y en el ámbito empresarial.
Los antecedentes del Grupo Neuss son relevantes para entender el actual escenario. A lo largo de 120 años, la familia ha estado presente en el sector, pero la velocidad con la que han crecido en este contexto particular es notable. La comparación que algunos especialistas hacen entre el Grupo Neuss y figuras como Lázaro Báez no es casual; ambos han sabido aprovechar las relaciones políticas para expandir sus negocios, aunque el sector energético presenta desafíos y dinámicas muy diferentes a las de la obra pública.
La estrategia de los Neuss parece estar alineada con un plan más amplio de privatización y control de servicios esenciales, que podría tener implicancias serias para la economía argentina. La situación actual demanda un análisis profundo y crítico sobre el futuro de la Hidrovía y otros activos estratégicos, así como un examen de las políticas públicas que están facilitando esta concentración del poder económico. La sociedad civil y los actores políticos tendrán que estar atentos a los próximos movimientos en este tablero, que podría redefinir el panorama económico del país.



