El secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, arremetió contra el gobierno de Líbano al acusarlo de ceder ante presiones externas y de restringir las capacidades militares de la organización. En un discurso en respuesta a los recientes ataques israelíes, Qassem enfatizó que "nunca nos rendiremos ante el enemigo", desafiando las iniciativas gubernamentales que buscan desarmar a la agrupación chií. Aseguró que Hezbolá continuará su resistencia mientras persista la agresión israelí.

Durante su intervención, Qassem instó a las autoridades a asegurar la soberanía del país y a proteger a la población, afirmando que "el derecho a resistir" debe prevalecer hasta que se detenga la agresión y se retire al enemigo de suelo libanés. Además, el líder de Hezbolá defendió que el reciente lanzamiento de cohetes no fue el desencadenante del conflicto, sino que fue parte de una escalada previamente orquestada por el ejército israelí en colaboración con Estados Unidos.

En un contexto marcado por el aumento de la violencia tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei, Qassem cuestionó al gobierno y a la sociedad libanesa sobre si el verdadero problema radica en el monopolio de armas de Hezbolá o en las constantes violaciones de la soberanía libanesa por parte de Israel. El presidente Joseph Aoun, por su parte, indicó que la decisión de prohibir las actividades militares de Hezbolá es "irreversible", en un momento donde la tensión política y social en Líbano se intensifica debido a la reciente campaña de bombardeos que ha dejado decenas de muertos.