La violencia en Haití continúa siendo un problema alarmante que amenaza la estabilidad del país. Las bandas criminales, como la coalición Viv Ansanm y la pandilla Gran Gif, han tomado el control de vastas áreas en la capital, Puerto Príncipe, así como en las regiones del Artibonito y el Plateau Central. Según cifras de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití, entre enero y noviembre de 2025, se registraron más de 8,100 asesinatos, reflejando la gravedad de la situación.

Ante esta crisis, el gobierno haitiano espera la llegada de 5,500 efectivos de la Fuerza de Represión de las Pandillas, que estarán bajo el mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esta misión se considera crucial para fortalecer la autoridad del Estado, especialmente tras la finalización del mandato del Consejo Presidencial de Transición. En este contexto, el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, junto a su gabinete, ha asumido el liderazgo mientras se preparan para las próximas elecciones presidenciales y legislativas, programadas para agosto de 2026.

En busca de comprender mejor las raíces de esta crisis y las posibles soluciones, la redacción de Medios Digitales entrevistó a Jean Rony Alexandre, líder del partido Renovación Nacional. Alexandre destacó que la situación de seguridad en el país es extremadamente delicada, con grupos armados que limitan el movimiento de personas y afectan la vida cotidiana. Aunque ha habido esfuerzos para recuperar territorios, el desafío persiste, y el Estado aún enfrenta dificultades para imponer su autoridad de manera efectiva en medio de esta compleja realidad.