En un emotivo acto público celebrado en el municipio de Cubará, ubicado en el departamento de Boyacá, el presidente colombiano Gustavo Petro realizó un llamado a la reconciliación y el reconocimiento de las injusticias sufridas por el pueblo indígena U'wa. En este evento, que se llevó a cabo el pasado 14 de mayo, Petro expresó su profundo arrepentimiento por las violaciones a los derechos territoriales y culturales que han padecido los U'wa, como lo ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Esta declaración se produce en el contexto de una sentencia de la Corte, emitida el 4 de julio de 2024, que responsabiliza al Estado colombiano por no garantizar la consulta previa y por la falta de protección de los territorios ancestrales de esta comunidad.
El presidente Petro no solo se limitó a ofrecer disculpas, sino que también se comprometió a avanzar en el cumplimiento de las medidas ordenadas por la Corte IDH. "Me comprometo aquí, ante ustedes, no solo a pedir perdón y a reconocer la responsabilidad de gobiernos y del Estado en acciones que violentaron al pueblo U'wa, sino a adelantar lo que pueda adelantar de la sentencia", afirmó el mandatario. Este compromiso tiene una relevancia particular, ya que marca un punto de inflexión en la relación entre el Estado y las comunidades indígenas, que históricamente han sido marginadas y despojadas de sus derechos.
La sentencia de la Corte IDH pone de relieve la necesidad de una reparación integral por las violaciones sufridas. Durante muchos años, el Estado colombiano permitió que se desarrollaran proyectos petroleros y otras actividades económicas en el territorio de los U'wa sin llevar a cabo una consulta previa adecuada y sin el consentimiento informado de la comunidad. Esta falta de atención a los derechos de los pueblos indígenas ha llevado a un deterioro significativo de su cultura y su entorno, lo que ha generado un llamado urgente a la acción por parte del gobierno.
En su discurso, Petro también subrayó que no todas las instancias del Estado estaban representadas en el evento, lo que podría interpretarse como una falta de compromiso generalizado para abordar estas problemáticas. Las sentencias de la Corte IDH implican un deber de cumplimiento por parte de todas las ramas del poder público, y es fundamental que exista una cooperación efectiva para garantizar que no se repitan estas violaciones a los derechos humanos. El presidente lamentó que el Gobierno nacional no ha acelerado los procesos necesarios para la ampliación y saneamiento del resguardo U'wa, lo que evidencia una deuda pendiente que el Estado tiene con esta comunidad.
Petro hizo hincapié en la necesidad de adquirir predios y proteger de manera integral los territorios de los U'wa, resaltando que este proceso es vital para llevar a cabo una verdadera reparación. La falta de acción en este sentido podría perpetuar las injusticias y la marginación que han sufrido los pueblos indígenas en Colombia. Además, el presidente cuestionó una reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia que podría obstaculizar el avance en la restitución de tierras a comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes.
El mandatario afirmó que esta decisión judicial, que limita las facultades de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), contraviene lo estipulado por la Corte IDH y favorece a los actuales ocupantes de los terrenos, dificultando así el cumplimiento de las órdenes internacionales. Este tipo de situaciones pone de manifiesto la complejidad y los desafíos que enfrenta el gobierno en su intento por reparar el daño histórico a las comunidades indígenas y garantizar sus derechos.
La reconciliación y el reconocimiento de las injusticias son pasos fundamentales en el camino hacia una Colombia más justa e inclusiva. El compromiso del presidente Petro con el pueblo U'wa representa una oportunidad para transformar la relación entre el Estado y las comunidades indígenas, pero también plantea interrogantes sobre la efectividad de las acciones gubernamentales y la voluntad política necesaria para hacer realidad estos compromisos. La sociedad colombiana observa de cerca cómo se desarrollarán estos procesos en el futuro cercano.



