El diputado nacional y referente social, Juan Grabois, ha ofrecido una interpretación detallada de la nueva encíclica de León XIV, titulada "Magnifica Humanitas", presentada recientemente en el Vaticano. Este documento, que se centra en la protección de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial (IA), marca un hito significativo al ser la primera encíclica publicada por este papa. La elección de la fecha de lanzamiento, el 15 de mayo, coincide con el 135° aniversario de la famosa encíclica "Rerum Novarum" de León XIII, lo que añade una capa histórica a la relevancia del texto.
Grabois organizó su análisis en tres ejes fundamentales que, en su opinión, revelan el contenido profundo de la encíclica. En primer lugar, el nombre del papa, seguido del título del documento y una metáfora bíblica que recorre toda la obra. A diferencia de un tratado técnico que aborde algoritmos o avances informáticos, "Magnifica Humanitas" se centra en la condición humana, abordando los desafíos que la revolución digital ya plantea en la vida cotidiana de las personas.
El primer símbolo que destaca Grabois es la conexión entre el actual pontífice y la tradición de la doctrina social de la Iglesia. Al adoptar el nombre de León XIV, el papa Robert Prevost establece un puente con su predecesor León XIII, quien en su época abordó las injusticias de la primera Revolución Industrial a través de "Rerum Novarum". Grabois recordó la célebre película de Charles Chaplin para ilustrar las duras condiciones laborales de aquella época: jornadas extensas, salarios injustos y la represión de los derechos laborales. En su opinión, la encíclica actual busca un paralelismo ante los nuevos desafíos del siglo XXI, donde la inteligencia artificial juega un papel central.
El segundo pilar del análisis radica en el título mismo de la encíclica. "Magnifica Humanitas" evoca el "Magnificat", la oración de María que celebra la grandeza divina a través del engrandecimiento de los humildes y la crítica a los poderosos. Grabois interpreta esta referencia como un señalamiento hacia aquellos actores que concentran el poder sobre la tecnología, que pueden ser estatales o, más comúnmente, supranacionales. Estos poderes, según Grabois, han acumulado una influencia sin precedentes, moldeando nuestros deseos y extrayendo lo más íntimo de nuestra personalidad. La encíclica, en este sentido, subraya que la tecnología no es un ente neutral, sino que refleja las intenciones de quienes la crean, financian y regulan.
La tercera dimensión simbólica que Grabois destaca es una metáfora bíblica que aparece a lo largo del texto. Este contraste se establece entre la construcción de la torre de Babel y la reconstrucción de los muros de Jerusalén por Nehemías. La torre simboliza la arrogancia y el deseo de dominación, construida sin considerar a los trabajadores que la erigen, quienes pueden ser considerados esclavos en ese contexto. Por el contrario, los muros de Nehemías son levantados de forma comunitaria y se distribuyen equitativamente entre las familias, promoviendo la inclusión en lugar de la separación.
Grabois concluye su análisis enfatizando que la encíclica no solo es un llamado a la reflexión sobre los nuevos desafíos que plantea la tecnología, sino también una invitación a reconstruir la humanidad en un mundo donde la inteligencia artificial está cada vez más presente. La necesidad de un enfoque ético y humano en el desarrollo tecnológico es más urgente que nunca, y el mensaje de León XIV podría ser un faro en medio de esta transformación disruptiva. En un contexto donde los valores humanos parecen estar en segundo plano frente a los avances tecnológicos, este llamado a la acción se presenta como una oportunidad para repensar nuestra relación con la tecnología y entre nosotros mismos.


