Lima, 13 de abril (Redacción Medios Digitales) - El Ejecutivo del Perú ha ratificado su respaldo total a la medida adoptada por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de extender el plazo para las elecciones generales hasta este lunes. Esta decisión responde a la serie de inconvenientes logísticos que impidieron que muchos ciudadanos ejercieran su derecho al voto durante la jornada electoral del domingo. Los problemas fueron particularmente graves en Lima Metropolitana y en ciertos distritos de Estados Unidos, donde la ausencia de material electoral generó una situación caótica que afectó a miles de votantes.
En un comunicado oficial, la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) instruyó a todas las entidades del Poder Ejecutivo a priorizar las necesidades planteadas por la autoridad electoral. La intención del gobierno es clara: garantizar que todos los ciudadanos que no pudieron votar tengan la oportunidad de ejercer su derecho en el nuevo horario que establezca el JNE. Esta medida se considera crucial para mantener la integridad del proceso democrático en un contexto ya de por sí sensible.
La PCM especificó que la extensión de la votación se aplicará en aquellos lugares donde la distribución del material electoral no se realizó a tiempo, afectando a varios locales en Lima y a las circunscripciones de Orlando, Florida, y Patterson, Nueva Jersey. Este tipo de situaciones no solo pone en riesgo el desenvolvimiento del proceso electoral, sino que también genera desconfianza entre los ciudadanos respecto a la capacidad del Estado para organizar elecciones efectivas y transparentes.
Asimismo, el Gobierno ha reafirmado su compromiso con el cumplimiento de su mandato constitucional, que incluye garantizar la seguridad y el orden durante el desarrollo electoral. En este sentido, se ha coordinado con diferentes ministerios y organismos, como el de Educación, Trabajo y las Fuerzas Armadas, para implementar las medidas necesarias que faciliten el sufragio. Este esfuerzo incluye la flexibilización de las condiciones laborales para que más personas puedan acudir a votar y la implementación de medidas de seguridad en los locales de votación.
Es relevante señalar que más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados para elegir a sus representantes nacionales, incluidos los candidatos a la presidencia, en un contexto de crisis política que ha visto pasar a ocho mandatarios en la última década. La situación actual refleja la fragilidad de la democracia peruana y la importancia de una gestión electoral eficiente. Los problemas en la distribución de material electoral provocaron retrasos en el inicio del sufragio y el cierre de 211 mesas en Lima, lo que dejó a aproximadamente 52.000 personas sin poder votar, algo que el JNE decidió corregir con la ampliación de la jornada electoral.
Los sondeos a boca de urna han indicado que la candidata de la derecha, Keiko Fujimori, lidera las preferencias, seguida por un grupo de seis aspirantes que compiten por un lugar en la segunda vuelta presidencial del 7 de junio. Este escenario, marcado por la fragmentación política y la incertidumbre, resalta la necesidad de un proceso electoral que pueda restablecer la confianza del electorado en sus instituciones. La responsabilidad recae no solo en los actores políticos, sino también en el propio gobierno, que debe asegurar que el desarrollo de las elecciones se realice sin contratiempos y con la mayor transparencia posible.



