La mayoría de los gobernadores argentinos se encuentra en proceso de definir si desdoblarán sus elecciones provinciales en el año 2027. Esta estrategia responde a dos objetivos clave: por un lado, desvincular la contienda electoral provincial de las elecciones nacionales que se llevarán a cabo en octubre; y por otro, contrarrestar el avance del partido libertario, que, aunque aún posee estructuras distritales frágiles, representa una amenaza que no puede ser subestimada. En este contexto, varios líderes provinciales están considerando mayo como el mes ideal para convocar a las urnas.

En medio de este panorama electoral, la Casa Rosada se encuentra en la búsqueda de votos para llevar a cabo una reforma electoral que permita dar forma a las próximas elecciones. Los gobernadores se mantienen en vilo, a la espera de definiciones sobre el formato de votación del año venidero, con una inquietud principal: la posible implementación de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias). Un ejemplo de esto es el caso de Axel Kicillof, quien, tras desdoblar las elecciones en Buenos Aires en 2025, enfrentó críticas intensas por parte de sectores del kirchnerismo.

La mayoría de los mandatarios provinciales es consciente de que se enfrentarán a la oposición del partido de Javier Milei, cuyos seguidores están organizándose para competir en diversas provincias. Con la certeza de que La Libertad Avanza (LLA) se presentará como una fuerza competitiva en el contexto electoral, los gobernadores intentan debilitar su capacidad de movilización. A pesar de que el futuro de Milei será determinante para la performance de su partido, las proyecciones indican que la fuerza libertaria estará bien posicionada en el momento de la elección. Se reconoce que este grupo no es una oposición moderada, y han estado formando nuevos líderes en diversas regiones para desafiar a los gobernadores.

Un claro ejemplo de esta tendencia es el caso del gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo, quien ya ha declarado su intención de llevar a cabo las elecciones en mayo, posiblemente el tercer domingo de ese mes. Jaldo, que busca la reelección junto a su actual vice, Miguel Acevedo, se encuentra en el centro de la atención política, especialmente porque los seguidores de Milei han elegido al exministro del Interior, Lisandro Catalán, para enfrentar a Jaldo en los comicios. Este desafío es significativo, dado que Jaldo ha sido uno de los principales aportantes de votos al oficialismo en el Congreso.

Desde la Casa Rosada, el objetivo primordial es asegurar la reelección de Javier Milei, y todo el ecosistema político libertario se está organizando en torno a esta meta. Sin embargo, la estrategia para evitar enfrentamientos directos con gobernadores afines a su causa sigue siendo solo una idea en desarrollo. Los libertarios, por su parte, están intensificando sus esfuerzos en los territorios y afirman que continuarán trabajando sin disminuciones en su actividad política.

En la misma línea que Jaldo, el gobernador jujeño, Carlos Sadir, también está preparando su campaña reeleccionista para el quinto mes del año. Con el respaldo de la Unión Cívica Radical (UCR) y su alineación con el bloque de Provincias Unidas, Sadir busca consolidar su posición política sin sobresaltos. Su éxito dependerá, en gran medida, de la relación que mantenga con Gerardo Morales, un influyente líder en la política jujeña y su mentor. Aunque han surgido diferencias en la gestión, la relación entre ambos parece estar en un buen camino por el momento.

Por último, varios gobernadores del norte del país tienen la posibilidad de postularse nuevamente en 2027, aunque su futuro depende de decisiones judiciales. A pesar de que el oficialismo provincial logró victorias en las elecciones locales pasadas, sufrió un revés en las elecciones nacionales en octubre ante LLA. Con el Partido Justicialista fragmentado y los liberales organizándose, Sadir tiene confianza en que podrá lograr la victoria en el próximo ciclo electoral.