La propuesta de reforma electoral impulsada por el presidente Javier Milei enfrenta obstáculos significativos en el Congreso. Los gobernadores, quienes tradicionalmente han sido piezas clave en la política argentina, muestran reticencias ante la posibilidad de suprimir las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Este contexto de incertidumbre se agrava con la necesidad de consenso entre las diversas fuerzas políticas y los mandatarios provinciales, quienes han comenzado a distanciarse del proyecto oficial.
La discusión sobre la eliminación de las PASO no es solo un tema legislativo, sino que está fuertemente vinculado a las dinámicas de poder en las provincias. Gobernadores de provincias como Mendoza, Chaco y Entre Ríos, que han apoyado al Gobierno en otras ocasiones, se encuentran en una encrucijada. La cuestión se complica aún más si se considera que estas provincias han adoptado el sistema de PASO para sus elecciones locales, lo que podría influir en su decisión sobre esta reforma.
Por su parte, Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán y aliado habitual de La Libertad Avanza, ha manifestado su preocupación respecto a la eliminación de las primarias. Jaldo argumenta que las PASO son fundamentales para el ordenamiento interno de los partidos, al permitir que cualquier ciudadano que aspire a una candidatura tenga la oportunidad de competir. Desde su perspectiva, la eliminación de este mecanismo no solo perjudica a los partidos políticos, sino que también despoja a los ciudadanos de su derecho a participar activamente en el proceso electoral.
El gobernador tucumano también advirtió que en su provincia se prevé un desdoblamiento de elecciones, lo que significa que los tucumanos votarán en un momento distinto al de las elecciones nacionales. Esta decisión, que parece casi confirmada, refleja el creciente descontento con el enfoque del Gobierno central, lo que podría tener repercusiones en el apoyo legislativo que el oficialismo espera recibir desde la región. La Casa Rosada, ante esta situación, ve en las palabras de Jaldo un indicativo de alarma, dado que el gobernador tiene influencia sobre varios legisladores de su provincia.
Por otro lado, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se mostró más cauteloso en sus declaraciones. Aunque no ha respaldado abiertamente la reforma electoral, tampoco ha expresado un rechazo contundente. Jalil ha señalado que es necesario analizar con detenimiento las implicancias de la eliminación de las PASO y cómo estas discusiones deben realizarse en el ámbito interno de los partidos. Catamarca, al igual que Tucumán, utiliza las PASO para definir candidaturas, lo que refuerza la importancia de este debate en el contexto político local.
La situación actual pone de manifiesto la complejidad del sistema político argentino, donde las decisiones a nivel nacional pueden tener un impacto profundo en las dinámicas provinciales. Los desafíos que enfrentan los gobernadores, sumados a sus preocupaciones sobre el futuro de las PASO, reflejan una tensión creciente entre el Gobierno y las provincias. La posibilidad de que la reforma electoral avance se torna incierta, mientras los mandatarios provinciales buscan priorizar sus intereses y los de sus electores en un clima político cada vez más polarizado.



