El subgerente de Defensa Civil del Gobierno Regional de Ayacucho, John Licas, afirmó este jueves que los movimientos sísmicos de menor intensidad permiten liberar progresivamente la energía acumulada en el interior de la Tierra. La declaración se produjo luego del sismo de magnitud 7,2 registrado en la región, que dejó al menos diez viviendas afectadas y cuatro inhabitables.
“Lo importante es que (...) haya estos sismos, pequeños nada más, porque va descargándose poco a poco. Si se acumula todo en evento fuerte, podría ser catastrófico. Es bueno que haya pequeños sismos para que haga las descargas correspondientes en el interior de la Tierra”, sostuvo Licas.
Según informó el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el movimiento telúrico ocurrió a las 13:00 y tuvo una profundidad de 108 kilómetros. El epicentro fue ubicado a 35 kilómetros al oeste de Coracora, en la provincia de Parinacochas. Hasta ese momento, no había información oficial sobre personas fallecidas o heridas.
La profundidad del sismo hizo que fuera percibido en varias regiones del país, incluida Lima. Sin embargo, el presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, señaló que sus efectos no fueron “críticos”.
Licas detalló que el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) monitoreaba la situación en los distritos de Upahuacho y Chumpi. Precisó que en Upahuacho se habían registrado dos viviendas inhabitables, mientras que en Chumpi había unas cuatro viviendas en esa condición.



