Francia se encuentra en la antesala de un fin de semana marcado por una intensa ola de calor, la tercera en tan solo dos meses. Se prevé que las temperaturas alcancen los 39 grados Celsius de manera generalizada, con picos que podrían llegar a los 40 grados en ciertas regiones este sábado. Ante este panorama, 24 departamentos, incluida la región metropolitana de París, han sido declarados en alerta roja, lo que implica un alto riesgo de incendios forestales y la necesidad de tomar medidas de precaución.

En el resto del territorio francés, 59 de los más de 100 departamentos se encuentran bajo alerta naranja, la segunda más grave en la escala de advertencias. Solo algunas áreas del sureste y la isla de Córcega, donde las tormentas son la principal amenaza, se mantienen en estado amarillo. Este fenómeno meteorológico se ha visto agravado por la presencia de una masa de aire cálido que permanecerá sobre el país durante varios días, al menos hasta la mitad de la próxima semana, según el servicio meteorológico nacional, Météo-France.

La coincidencia de esta ola de calor con el inicio del periodo vacacional ha disparado las alertas en las principales rutas del país. Bison Futé, la autoridad de tráfico francés, ha pronosticado importantes retenciones en las carreteras, muchas de las cuales se encuentran clasificadas en color negro, señal de congestión extrema. Los atascos se concentrarán especialmente en los accesos a la costa atlántica, Normandía y el sureste de Francia, así como en las autopistas A10, A6 y A13 en la región de Île-de-France.

Ante esta situación, el Gobierno ha activado el plan de emergencia Orsec, diseñado para hacer frente a episodios de calor extremo. Esta estrategia incluye la habilitación de centros climatizados y espacios de refresco, que están destinados en particular a las personas mayores, aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad o sin hogar. En París, por ejemplo, la sede del Partido Comunista abrirá sus puertas durante el fin de semana para ofrecer un refugio climatizado a quienes lo necesiten.

El riesgo de incendios forestales ha alcanzado niveles alarmantes debido a la combinación de altas temperaturas y sequía. Météo-France ha calificado la situación como "excepcional", dado que desde el inicio del año se han quemado más de 25.000 hectáreas de bosque, una cifra que casi duplica la registrada en el mismo periodo de 2022. En respuesta a esta creciente amenaza, las autoridades han arrestado a 32 individuos sospechosos de haber provocado incendios forestales desde el comienzo del verano, según lo informado por el ministro del Interior, Laurent Nuñez.

El presidente Emmanuel Macron ha hecho hincapié en que la mayoría de los incendios son de origen humano, instando a la ciudadanía a actuar con responsabilidad en un momento en que el país enfrenta un riesgo extremo por la ola de calor y la sequía. Durante los últimos días, se han reportado incendios significativos en los Pirineos Orientales, así como en los departamentos de Indre y Drôme, lo que pone de manifiesto la urgencia de la situación.

Además de los incendios, la ola de calor ha tenido consecuencias trágicas en otros ámbitos, como el aumento de ahogamientos. Desde el 19 de junio, se han registrado 131 muertes por este motivo, lo que representa un incremento cercano al 20 % en comparación con el año anterior. Esta alza en los incidentes afecta especialmente a menores de 18 años y a personas mayores de 60, lo que demuestra la vulnerabilidad de estos grupos frente a condiciones climáticas extremas. Las celebraciones programadas para el 14 de julio han sido canceladas en varias localidades, incluida París, donde se suspendieron los actos conmemorativos tradicionales, reflejando la seriedad de la situación actual.