En un contexto de crisis agrícola y disparada de precios, el Gobierno francés ha implementado un plan de asistencia urgente que contempla una inversión de 145 millones de euros para facilitar la adquisición de fertilizantes por parte de los agricultores. Esta decisión se produce tras el notable aumento en los costos de estos insumos, exacerbado por el cierre del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio internacional, debido a las tensiones en Oriente Medio. La ministra de Agricultura, Annie Genevard, anunció el plan en una reciente conferencia de prensa, enfatizando la necesidad de garantizar la producción agrícola en el país.

De la suma total destinada a esta ayuda, 107 millones de euros provendrán de la reserva que ha movilizado la Comisión Europea para abordar la crisis de fertilizantes, asignada a Francia, que representa aproximadamente el 20% del total. El resto de los fondos será aportado por el erario público francés, subrayando la importancia que el gobierno otorga a la estabilidad del sector agrícola. Genevard detalló que la ayuda se estructurará en una subvención general de 50 euros por tonelada de fertilizante, con un mínimo de 750 euros por explotación agrícola, lo cual permitirá a los productores justificar sus volúmenes de consumo en años anteriores para acceder a estos beneficios.

Particularmente, se ha establecido un apoyo adicional para aquellos agricultores cuyo gasto en fertilizantes supere el 10% de sus costos totales. En estos casos, la subvención podría alcanzar hasta 70 euros por hectárea cultivada. Este enfoque busca incentivar la compra inmediata de fertilizantes, un insumo esencial para la siembra y el cuidado de cultivos, en un momento en que los precios disuaden a muchos productores de adquirir lo que necesitan. Genevard fue clara al afirmar: “El mensaje es contundente: compren ahora los fertilizantes y aseguren la siembra”.

El objetivo de esta intervención es doble: por un lado, se busca evitar que los agricultores se vean forzados a prescindir de los fertilizantes por su costo, lo cual podría tener efectos adversos en la producción de las cosechas venideras. Por otro, se pretende mantener la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, que actualmente enfrentan una presión significativa debido a los precios bajos de los productos en el mercado. La ministra subrayó que, aunque esta medida es urgente, también se deben considerar soluciones a largo plazo para disminuir la dependencia de las importaciones de fertilizantes.

Genevard destacó la importancia de reducir en un 50% el uso de fertilizantes químicos, promoviendo ajustes en las cantidades aplicadas en función de las necesidades reales de los cultivos. Además, se propone fomentar el desarrollo de cultivos de leguminosas, que requieren menores aportes de fertilizantes, y explorar alternativas orgánicas, como los purines, que podrían reemplazar hasta un 24% del uso actual de fertilizantes de nitrógeno.

Por último, uno de los pilares del plan a medio y largo plazo es aumentar la capacidad de producción de fertilizantes en Francia, que actualmente solo cubre el 30% de sus necesidades. Para ello, se ha lanzado un ambicioso programa de inversión de 2.000 millones de euros en los próximos diez años, de los cuales 620 millones serán de fondos públicos. Este proyecto incluye la construcción de tres nuevas plantas de fabricación de fertilizantes, ubicadas en Normandía y en el departamento de Somme. Genevard concluyó enfatizando que “producir es un acto de soberanía nacional”, reafirmando el compromiso del Gobierno con la autosuficiencia agrícola.