El presidente del Partido Popular (PP) en Cataluña, Alejandro Fernández, ha lanzado una dura crítica hacia su propio partido, instando a sus miembros a dejar de lado la supuesta obsesión por los empresarios catalanes. Según Fernández, estas figuras empresariales son "bomberos pirómanos" que, tras haber participado en el proceso independentista catalán, ahora se presentan como salvadores dispuestos a "apagar el incendio" que ellos mismos ayudaron a avivar. Esta declaración se produjo durante una entrevista en la emisora de radio 'Esradio', donde el político también cuestionó las intenciones de la patronal catalana, a la que acusó de buscar beneficios a costa de la crisis política actual.

El dirigente del PP considera que es hora de cambiar el enfoque y dirigir la atención hacia otras élites dentro de la sociedad catalana, como las del ámbito académico y cultural. Según Fernández, estas élites han mantenido una posición de indiferencia frente a los acontecimientos políticos recientes, dejando un vacío que podría ser aprovechado por figuras más comprometidas con la unidad y la estabilidad del país. "Necesitamos mirar hacia quienes verdaderamente pueden contribuir al bienestar de la sociedad, en lugar de seguir dándole protagonismo a quienes han jugado un papel en la división", afirmó el líder popular.

Además, Fernández fue contundente al rechazar la idea de que el partido deba ceder ante las demandas de los empresarios, subrayando que no se puede permitir que continúen apoyando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Esta crítica se contextualiza dentro de un panorama político en el que el PP busca consolidar su posición frente a un Gobierno que, a juicio de Fernández, ha mostrado una falta de compromiso con los valores democráticos. "Ellos sabrán lo que hacen, pero no podemos aceptar que se sigan beneficiando a expensas de la cohesión nacional", agregó.

El comentario de Fernández se produce en un momento en que el presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, también ha dirigido su atención hacia los empresarios catalanes en la 41ª reunión del Círculo de Economía. Feijóo instó a los partidos políticos a actuar con responsabilidad ante una situación que considera insostenible, aunque dejó claro que no está dispuesto a hacer concesiones ni a buscar "atajos" para conseguir objetivos políticos. Esta postura refleja un cambio en la estrategia del PP, que busca distanciarse de los grupos empresariales que han estado históricamente vinculados al independentismo.

Las declaraciones de Fernández no solo apuntan a los empresarios, sino que también se extienden hacia la figura del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, a quien compara con el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Fernández argumenta que Illa ha permitido que figuras controvertidas del PSOE se involucren en la gestión de la crisis sanitaria, aludiendo al 'caso mascarillas' como un ejemplo de corrupción que ha dañado la imagen del partido. En este sentido, el líder del PP catalán asegura que la responsabilidad política de Illa es "indiscutible", lo que refuerza su crítica hacia la gestión del actual gobierno.

La comparación de Illa con Zapatero es un recurso retórico que busca conectar la situación actual con episodios pasados de corrupción y crisis de confianza en la política española. Fernández sostiene que el PSC, bajo la dirección de Illa, está desempeñando un papel crucial en la gestión de lo que él denomina "cloacas del Estado", un término que ha ganado notoriedad en el discurso político español en los últimos años. Esta crítica pone de manifiesto la falta de confianza que el PP tiene en la gestión del PSC y su vínculo con el PSOE en el contexto catalán.

En resumen, las declaraciones de Alejandro Fernández reflejan una estrategia del PP en Cataluña que busca reorientar su discurso y fortalecer su posición frente a las elites políticas y económicas. Su crítica a los empresarios, a la vez que plantea la necesidad de un cambio de foco hacia otros sectores de la sociedad, podría ser un indicio de un cambio más amplio en la política catalana, donde el PP intenta consolidarse como una alternativa viable en un escenario marcado por la polarización y la falta de consenso. La evolución de esta situación será crucial para entender la dinámica política en Cataluña en los próximos meses.