Las tomas iniciadas por estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini han generado un amplio debate en el ámbito educativo y político. Los alumnos han decidido ocupar ambos establecimientos de forma indefinida para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Esta medida ha llevado a Gustavo Zorzoli, exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires y actual profesor en la Universidad de Buenos Aires, a solicitar un pronunciamiento formal de la Corte Suprema respecto a la situación.
Zorzoli, quien ha sido un firme opositor a las tomas, expresó su preocupación por la legalidad y los riesgos que estas acciones conllevan. En una reciente entrevista, subrayó que la ocupación de edificios públicos es, en su opinión, una contravención que pone en peligro a los estudiantes, muchos de los cuales son menores de edad. No obstante, en esta ocasión, se siente obligado a reconsiderar su postura, reconociendo que la situación actual ha llevado a los jóvenes a actuar de esta manera ante la falta de respuestas institucionales.
Durante la conversación, Zorzoli compartió su experiencia previa, donde siempre había alentado a sus estudiantes a buscar el diálogo antes de recurrir a la toma como última opción. Sin embargo, ante el contexto actual, donde la política ha fallado en brindar soluciones efectivas, siente que no puede sugerirles que opten por la negociación. "La política fuera del colegio ha hecho todo lo posible, desde la aprobación de leyes hasta la intervención de la justicia, y aún así no hay resultados concretos", afirmó, enfatizando la frustración que sienten los estudiantes.
El exrector también hizo hincapié en la responsabilidad de la Corte Suprema, afirmando que el máximo tribunal del país no puede eludir su deber de pronunciarse sobre la situación. "No es cierto que no tengan tiempos, deben responder ante la falta de clases en el Colegio Nacional Buenos Aires", aseveró Zorzoli, quien considera esencial que se tomen decisiones que aborden las necesidades educativas actuales.
En el marco de esta crisis, Zorzoli destacó la problemática de la formación docente en la Ciudad de Buenos Aires, donde el promedio de años necesarios para recibirse alcanza los siete. Además, advirtió sobre la situación precaria de los salarios, que dificultan la retención de los mejores profesionales, quienes a menudo optan por trabajar en el sector privado. Esta pérdida de recursos humanos se ha vuelto alarmante, afectando directamente la calidad educativa, especialmente en áreas críticas como Matemáticas, Física y Química.
Asimismo, Zorzoli subrayó que los salarios de los docentes en colegios preuniversitarios son un 30% inferiores a los de sus colegas en escuelas comunes de la ciudad. Esta disparidad salarial, que él mismo vivió durante su gestión como rector, ha generado un clima de desmotivación y abandono en el ámbito educativo. Según sus palabras, en su época los profesores cobraban un 30% más, lo que ha cambiado drásticamente en los últimos años.
Finalmente, el exrector reflexionó sobre la identidad institucional del Colegio Nacional de Buenos Aires, un establecimiento con 160 años de historia. Zorzoli enfatizó la importancia de mantener ciertos elementos del plan de estudios, como el latín, que se enseña en pocas instituciones. Su visión sobre el futuro del colegio es clara: necesita un compromiso real de las autoridades educativas y judiciales para garantizar una educación de calidad y una solución efectiva al conflicto actual.



