El almirante retirado José Luis Villán, quien asumió interinamente la jefatura del Estado Mayor General de la Armada (EMGA) el 19 de diciembre de 2017, brindó su testimonio en el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan. Este trágico suceso, que tuvo lugar el 15 de noviembre del mismo año y que involucró a 44 tripulantes, ha dejado una profunda huella en la historia reciente de Argentina. Villán fue convocado a la 19° audiencia del juicio, donde expuso sobre la crisis institucional que enfrentaba la Armada en ese momento, marcada por tensiones internas y una moral afectada por la tragedia.
Desde su llegada a la jefatura de la Armada, Villán fue instruido por el entonces ministro de Defensa, Oscar Aguad, a enfocarse en tres objetivos clave: mitigar la crisis interna de la fuerza, brindar apoyo a los familiares de los tripulantes y garantizar una respuesta transparente a todas las consultas judiciales y periodísticas. La situación era crítica, y la presión sobre la institución se intensificó a medida que se desarrollaban las investigaciones sobre el naufragio y sus posibles causas.
El almirante Villán relató que, tras el hundimiento del ARA San Juan, se produjo una serie de eventos que evidenciaron la profunda crisis que atravesaba la Armada. Hubo solicitudes de retiro de varios almirantes, lo que no es habitual en la institución, así como tensiones públicas entre altos mandos. Villán destacó que el entonces jefe del Estado Mayor, Marcelo Srur, y el comandante de Adiestramiento y Alistamiento, Luis López Mazzeo, intercambiaron acusaciones, lo que reflejó la existencia de un problema significativo dentro de la fuerza.
Durante su declaración, Villán enfatizó la desconexión que existía entre el personal operativo, que se dedicaba a la búsqueda del submarino, y aquellos que estaban más preocupados por la relación con la prensa y la política. Esta falta de cohesión y el conflicto interno dificultaron la respuesta de la Armada ante la tragedia. "Había un gran problema entre unos y otros", afirmó el testigo, lo que subraya la complejidad de la situación que enfrentaban tanto los operativos como los altos mandos.
Para abordar esta crisis, Villán implementó varias estrategias, que incluyeron reuniones y visitas entre los distintos sectores de la Armada. Su objetivo era fomentar la comunicación y la colaboración entre las áreas, permitiendo que los miembros de la fuerza comprendieran el trabajo de cada uno. Estos esfuerzos fueron esenciales para intentar restablecer la moral y la cohesión dentro de la institución, que se encontraba en un estado de descomposición tras el accidente.
El juicio en curso examina si hubo negligencias o fallos por parte de cuatro exoficiales que pudieron haber contribuido al naufragio del ARA San Juan. La declaración de Villán proporciona un contexto valioso sobre las dinámicas internas de la Armada en un momento crítico, así como las repercusiones que la tragedia tuvo sobre la fuerza y sus integrantes. A medida que avance el juicio, se espera que se arrojen más luces sobre las causas del hundimiento y las responsabilidades de los altos mandos involucrados.



