El expresidente boliviano Evo Morales ha manifestado que la única vía para poner fin a las intensas tensiones sociales y los bloqueos que han marcado las últimas tres semanas en Bolivia es a través de la activación del artículo constitucional que permite una sucesión presidencial. Durante una reciente entrevista, Morales destacó la urgencia de establecer un nuevo liderazgo que convoque a elecciones en un plazo de 90 días, enfatizando que esta medida se enmarca dentro del respeto al Estado de derecho.
En su declaración, el exmandatario, que se encuentra refugiado en el Trópico de Cochabamba tras la emisión de un pedido de captura en su contra por no presentarse a declarar en un caso relacionado con trata de personas, subrayó que la sucesión constitucional es la clave para restaurar la calma en el país. “Si queremos pacificar, la única forma en este momento es con sucesión constitucional”, afirmó, dejando claro que su propuesta busca una solución que respete los principios democráticos.
Morales hizo hincapié en que esta idea fue también planteada en una conferencia reciente, donde líderes de distintos sectores, incluidos campesinos y trabajadores, se unieron para expresar su descontento con el gobierno de Rodrigo Paz. Los bloqueos, que ya suman alrededor de 44 en diversas regiones, son una respuesta directa a las políticas de flexibilización implementadas por el presidente, en medio de una crisis económica que se presenta como la peor en cuatro décadas.
La situación en Bolivia se ha agravado a medida que las tensiones han escalado, inicialmente centradas en demandas de aumentos salariales y la mejora del abastecimiento de combustibles. Sin embargo, las exigencias han evolucionado hacia la renuncia del presidente Paz, quien asumió el cargo hace apenas seis meses. Esta radicalización de las protestas ha generado un clima de incertidumbre y desabastecimiento en varias ciudades del país, afectando tanto a los mercados como a servicios esenciales como la salud.
Morales, al referirse a la falta de gobernabilidad en el actual escenario político, mencionó que las tensiones entre el presidente y su vicepresidente son una muestra clara de la crisis institucional. “No hay gobernabilidad, no hay institucionalidad, el presidente desconoce a su vicepresidente”, apuntó, criticando las decisiones de Paz, quien, mediante un decreto considerado inconstitucional, ha limitado las atribuciones del vicepresidente, lo que ha llevado a una situación de ineficacia en la gestión del gobierno.
A pesar de la presión de los manifestantes, Morales se opone a la renuncia de Paz, argumentando que esta no sería una solución viable a la crisis. “No hay diálogo, no hay nada. El reclamo es ‘renuncia, renuncia’, pero la renuncia tampoco es la salida. Entonces, se debe usar la Constitución”, concluyó, reafirmando su postura de que el camino hacia una resolución pacífica del conflicto debe basarse en el marco constitucional vigente en Bolivia.



