Londres, 7 de marzo (Redacción Medios Digitales). – Un importante avance en la estrategia militar de Estados Unidos se ha concretado con la llegada del Rockwell B-1 Lancer a una base en Inglaterra. Este despliegue se produce tras la autorización del Reino Unido para que Washington utilice su territorio en operaciones defensivas contra Irán.

El B-1 Lancer, conocido como 'Bone', es uno de los bombarderos más veloces y potentes de la Fuerza Aérea estadounidense. Aterrizó en la base RAF Fairford, ubicada en el condado de Gloucestershire, el viernes por la noche. Este es uno de los dos puntos de apoyo que el Reino Unido ha puesto a disposición de EE.UU., junto a la base de Diego García en el océano Índico.

Con una longitud de 44,5 metros y un peso de aproximadamente 86 toneladas, el B-1 Lancer puede alcanzar velocidades que superan los 1.448 km/h. Equipado con tecnología de radar y GPS de última generación, así como sistemas de guerra electrónica, el bombardero está diseñado para llevar a cabo misiones de alta complejidad. A pesar de que el Reino Unido no se involucra directamente en los ataques contra Irán, su primer ministro, Keir Starmer, ha manifestado el compromiso británico de apoyar a sus aliados en la defensa de sus intereses en la región.