El Gobierno español ha expresado este sábado su enérgico rechazo al ataque llevado a cabo el pasado martes por el Frente Polisario, que tuvo como objetivo varias bases marroquíes ubicadas en las cercanías de Esmara, en el territorio del Sáhara Occidental. Este pronunciamiento se realizó a través de un comunicado oficial publicado en las redes sociales de la Embajada española en Rabat, donde se subraya la necesidad de mantener el cese al fuego establecido en la región. La postura de España se enmarca en un contexto de creciente tensión en el Sáhara, donde las acciones militares han resurgido tras años de relativa calma.

En su mensaje, el gobierno español reafirma su compromiso con el respeto del alto el fuego vigente y hace un llamado a todas las partes involucradas para que prioricen el diálogo y la negociación como vías para alcanzar una solución pacífica al conflicto. Además, España reitera su apoyo al proceso de negociación basado en la Resolución 2797 de las Naciones Unidas, que propone el plan de autonomía marroquí como punto de partida, en contraposición a la demanda de autodeterminación del pueblo saharaui. Esta postura refleja la complejidad del conflicto y las diferentes posturas que existen en torno a la cuestión saharaui.

El ataque del Frente Polisario, reivindicado por el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), ocurrió el martes y se reportó que al menos tres proyectiles impactaron en la zona, sin causar víctimas fatales. Este hecho marca un hito en la escalada de hostilidades en la región, que había estado relativamente tranquila desde la firma del alto el fuego en 1991. Sin embargo, la situación ha sido volátil, y las acciones recientes del Frente Polisario pueden interpretarse como un intento de presionar a Marruecos en medio de un estancamiento en las negociaciones.

El conflicto del Sáhara Occidental tiene profundas raíces históricas, comenzando con la ocupación marroquí de este territorio en 1975, tras la retirada de España, la antigua potencia colonial. Desde entonces, el Frente Polisario ha luchado por la autodeterminación del pueblo saharaui, dando lugar a un prolongado enfrentamiento armado que se detuvo con la firma del alto el fuego hace más de tres décadas. Sin embargo, el proceso de paz ha sido obstaculizado por desacuerdos sobre la organización de un referéndum que permita a los saharauis decidir su futuro.

Las dificultades para la realización de este referéndum se centran en la controversia sobre la elaboración del censo de votantes, especialmente en lo que respecta a la inclusión de colonos marroquíes que han llegado al territorio desde la ocupación. Este aspecto ha sido un punto de fricción clave en las negociaciones, y la falta de consenso ha llevado a un estancamiento que ha alimentado el descontento y las tensiones en la región.

En este contexto, la condena de España al ataque del Frente Polisario se presenta como un intento de reafirmar su posición en el conflicto y alentar el respeto por los acuerdos de cese al fuego. La comunidad internacional, incluidos actores como la Unión Europea, ha mantenido un interés en la resolución pacífica del conflicto, aunque los esfuerzos por reactivar el diálogo han enfrentado numerosos obstáculos. La situación en el Sáhara Occidental sigue siendo un tema delicado en las relaciones entre Marruecos y España, así como en el contexto más amplio de la política regional en el norte de África.