En una medida que ha generado controversia, el gobierno eslovaco ha decidido establecer un precio más alto para el diésel destinado a los vehículos de extranjeros. Esta decisión, que entrará en vigencia a partir de este jueves, busca salvaguardar las reservas de combustible del país en un contexto de emergencia petrolera. La situación se ha visto agravada por la interrupción del suministro de petróleo a través del oleoducto Druzhba, que atraviesa Ucrania, lo que ha llevado al Ejecutivo a tomar medidas drásticas para asegurar el abasto a la población local.
La determinación fue aprobada por el gabinete de coalición que incluye a partidos populistas y ultranacionalistas, y tiene como objetivo regular el acceso al combustible en medio de una crisis energética. Según la normativa, los extranjeros deberán pagar un precio superior al establecido para los ciudadanos eslovacos, lo que ha sido interpretado como un intento de controlar el llamado “turismo del combustible”. Esta práctica ha sido común entre camioneros polacos que se trasladan a Eslovaquia para abastecerse a precios significativamente más bajos que en su país de origen.
A partir de la implementación de esta nueva política, las gasolineras deberán vender el diésel a un precio de 1,534 euros por litro, mientras que los vehículos con matrícula extranjera enfrentarán un costo equivalente al promedio del precio del diésel en países vecinos como República Checa, Polonia y Austria. Además, se ha establecido un límite en la cantidad de combustible que se puede despachar a un solo vehículo, que no podrá superar los 400 euros, lo que representa aproximadamente 200 litros de diésel. Esta restricción busca evitar que los extranjeros acaparen grandes cantidades de combustible, asegurando así que los recursos permanezcan disponibles para los ciudadanos eslovacos.
El primer ministro Robert Fico ha justificado estas medidas alegando que hay un abuso por parte de los camioneros extranjeros, quienes sacan provecho de la disparidad en los precios de combustible en la región. Esta situación ha generado un aumento de la demanda en las estaciones de servicio eslovacas, lo que ha llevado al gobierno a considerar la regulación del acceso al diésel como una necesidad urgente. La medida también incluye una prohibición sobre la exportación de diésel, lo que refleja la preocupación del Ejecutivo por el abastecimiento interno en un momento crítico para la economía del país.
Eslovaquia, que actualmente cuenta con los precios más competitivos de diésel en Centroeuropa, enfrenta un desafío importante al intentar equilibrar las necesidades de sus ciudadanos con la presión externa que generan los precios más altos en países vecinos. La estrategia adoptada por el gobierno eslovaco podría servir como un precedente para otras naciones de la región que también están lidiando con la crisis energética y el impacto de la guerra en Ucrania. Este tipo de medidas, aunque polémicas, son vistas por algunos sectores como necesarias para proteger los recursos nacionales ante situaciones extraordinarias.
La duración de esta normativa está prevista para 30 días, aunque no se descarta que las condiciones del mercado y la situación geopolítica puedan llevar a la prolongación de estas restricciones. La comunidad internacional y los analistas estarán atentos para evaluar el impacto de esta decisión en la economía eslovaca y en la relación del país con sus vecinos europeos. Lo que está claro es que el contexto actual exige respuestas rápidas y efectivas que prioricen el bienestar de la población local.



