Lima, 15 abr (Redacción Medios Digitales) - La situación política en Perú se complica tras las elecciones generales del pasado domingo, donde los principales gremios empresariales del país han solicitado la destitución de Piero Corvetto, actual jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Esta petición surge a raíz de lo que estos grupos consideran un "deficiente desempeño" del organismo electoral, evidenciado por importantes retrasos en la apertura de algunos centros de votación en la capital, Lima.

La Sociedad de Comercio Exterior del Perú (Comex) ha sido una de las voces más críticas, señalando en un comunicado la gravedad de los incidentes ocurridos durante la jornada electoral. La instalación tardía de mesas de votación dejó a numerosos ciudadanos que se presentaron temprano sin la posibilidad de ejercer su derecho al voto, lo que a su entender es inaceptable. La falta de previsibilidad y la mala gestión operativa son, según Comex, problemas que no deberían tomarse a la ligera, ya que socavan la confianza en el proceso democrático y crean incertidumbre en la ciudadanía.

El comunicado de Comex también menciona la lentitud en el procesamiento de actas en Lima, un hecho que, a su juicio, demuestra una falta de planificación por parte de la ONPE. En este sentido, los gremios argumentan que la demora no se trata simplemente de un inconveniente técnico, sino que refleja una organización fallida que expone al país a tensiones innecesarias. Por ello, han demandado un cambio inmediato en la dirección de la ONPE, especialmente con la segunda vuelta electoral a la vista, que se prevé entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el candidato de izquierda radical Roberto Sánchez.

En respuesta a esta situación, la Unión de Gremios Empresariales ha presentado formalmente un pedido ante la Junta Nacional de Justicia (JNJ) para que se lleve a cabo la destitución de Corvetto. Esta solicitud se fundamenta en la calificación de "inaceptable" de las deficiencias observadas, donde miles de mesas en Lima y el Callao no fueron habilitadas a tiempo o incluso no contaron con el material electoral necesario. Además, el nuevo software de escrutinio de votos, diseñado por la ONPE, ha presentado errores significativos, aumentando aún más la preocupación sobre la transparencia del proceso electoral.

Los gremios empresariales han argumentado que la gestión de Corvetto ha incumplido con los deberes constitucionales y legales que rigen el proceso electoral en Perú. Según su análisis, el proceder del jefe de la ONPE no ha contribuido a la legitimidad del proceso, lo que podría derivar en cuestionamientos sobre la validez de los resultados. Esta situación se torna aún más crítica a medida que se acerca la segunda vuelta, donde la confianza en la conducción electoral es fundamental para garantizar que la voluntad popular se respete.

Además, la Unión de Gremios Empresariales ha exigido la remoción de todos los funcionarios que hayan estado involucrados en las deficiencias logísticas observadas durante la primera vuelta electoral. Argumentan que es esencial garantizar un proceso transparente y que refleje de manera fiel la decisión de los ciudadanos, evitando que los cuestionamientos técnicos que rodearon la primera etapa se repitan en la segunda. La presión sobre la ONPE y su liderazgo se intensifica a medida que se busca asegurar un procedimiento electoral ordenado y sin improvisaciones.

La situación actual en Perú es un claro reflejo de las tensiones que enfrenta el país en su camino hacia una mayor estabilidad política. Con la segunda vuelta en el horizonte, la exigencia de los gremios por un cambio en la dirección de la ONPE podría marcar un punto de inflexión en la manera en que se gestionan las elecciones en el país, además de definir el futuro político inmediato de la nación. La atención ahora se centra en cómo responderán las autoridades a estas demandas y qué medidas se implementarán para asegurar la transparencia y legitimidad del próximo proceso electoral.