La Unión Industrial Argentina (UIA), junto a trece cámaras empresariales, ha firmado un acuerdo para fomentar la creación de una Ley Nacional de Gestión Integral de Envases. Esta iniciativa se presenta como un paso clave hacia la regulación del tratamiento de envases tras su uso y busca establecer un marco que impulse la economía circular en el país. La propuesta surge en un contexto donde la responsabilidad ambiental se vuelve cada vez más prioritaria, y la gestión eficiente de residuos se torna esencial para la sostenibilidad.

El compromiso une a diversos sectores productivos, abarcando desde la industria de envases hasta empresas en áreas como la alimentación, la química y la producción de bebidas. La UIA ha enfatizado que el objetivo principal de esta legislación es cuidar el medio ambiente, sin perjudicar la productividad y competitividad de las empresas involucradas. En este sentido, la propuesta busca establecer un equilibrio entre la necesidad de una regulación ambiental efectiva y la viabilidad económica de las industrias.

La necesidad de una normativa nacional sobre la gestión de envases no es nueva; lleva más de veinte años en discusión. Desde 2004, las mesas de diálogo han trabajado en diferentes etapas, incluyendo análisis técnicos y debates entre los sectores involucrados. En 2022, la Comisión de Envases de la UIA se dedicó a profundizar en los lineamientos que debería contemplar esta ley, preparando el terreno para la actual propuesta que se presenta a la sociedad y al Estado.

El documento consensuado propone que la ley establezca estándares mínimos aplicables en todo el país, evitando que cada provincia o localidad imponga regulaciones disímiles que podrían fragmentar el sistema y complicar la gestión de residuos. Este enfoque busca simplificar el marco regulatorio, garantizando que las empresas tengan un horizonte claro y uniforme en cuanto a sus responsabilidades en la gestión de envases.

Otro elemento fundamental de la propuesta es la limitación de la normativa a los residuos de envases post consumo que sean asimilables a los domiciliarios. Esta especificación tiene como objetivo principal reducir la cantidad de residuos que terminan en vertederos y potenciar la recuperación de materiales que pueden ser reutilizados en nuevos procesos productivos. De esta manera, se fomenta una cultura de reciclaje y se incentiva a las empresas a implementar prácticas más sostenibles.

Asimismo, el acuerdo incluye principios de gradualidad y razonabilidad en la implementación de un sistema nacional de gestión de envases. La UIA sostiene que la transición hacia este modelo requiere un tiempo adecuado, infraestructura suficiente, capacitación de personal y, por supuesto, inversiones que permitan crear mercados de valorización eficientes. Los criterios para establecer metas de recolección y valorización serán definidos en base a experiencias previas y teniendo en cuenta las particularidades de cada región, como la densidad poblacional o las capacidades de reciclaje.

Un aspecto importante del consenso alcanzado es la inclusión de la figura de Responsabilidad Extendida del Productor. Según este principio, las empresas que introducen envases en el mercado deberán participar activamente en la gestión de los residuos generados. La UIA aboga por una colaboración entre el sector privado y el Estado, donde el primero asume la gestión operativa y el segundo se encarga de la supervisión del sistema. Adicionalmente, se sugiere habilitar distintos modelos de Sistemas Integrados de Gestión, que pueden variar desde enfoques individuales hasta colaborativos, buscando adaptarse a las necesidades y capacidades de cada sector.