En un contexto de estancamiento económico, el empleo registrado en 2025 mostró una estabilidad engañosa, con una disminución significativa en el número de trabajadores asalariados. Este año se observaron 106.200 puestos menos, lo que representa una caída del 1% en comparación con diciembre de 2024, según datos de la Secretaría de Trabajo. Esta disminución afectó tanto al sector público como al privado, evidenciando un cambio preocupante en la calidad del empleo.
A pesar de la caída en el empleo asalariado, se registró un aumento del 3,8% en el trabajo independiente, particularmente en el régimen de monotributo, lo que permitió compensar parcialmente la disminución de puestos salariales. Este fenómeno refleja una tendencia a sustituir empleos de mayor calidad por otros de menor seguridad y derechos laborales. Sin embargo, los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) indican que esta transformación no es nueva, ya que la destrucción de empleos comenzó en septiembre de 2023 y se acentuó en 2024, aunque hubo una leve recuperación al final de ese año.
El impacto de estas pérdidas se siente especialmente en sectores clave como la industria y el comercio, donde se registraron caídas significativas en el empleo. En particular, el sector industrial perdió cerca de 40.000 puestos de trabajo en 2025, y el comercio sufrió una caída de 22.600 empleos desde mayo. Luis Campos, economista, advirtió que la contracción en estos sectores podría tener consecuencias aún más graves si la tendencia persiste. En total, desde noviembre de 2023, se han perdido 288.815 puestos de trabajo, mientras que el monotributo ha aumentado en 159.501, evidenciando un cambio estructural en el mercado laboral argentino.



