El Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF), principal fuerza rebelde del estado etíope de Tigray, anunció su retirada de Mekelle, la capital regional, ante el avance de las tropas del Gobierno central. Se trata del principal episodio registrado desde la reanudación de los combates en una zona que fue escenario, entre 2020 y 2022, de uno de los conflictos armados más sangrientos de la historia reciente de África.

“El Gobierno de Tigray decidió retirarse temporalmente de Mekelle para permitir que nuestro Ejército destruya al enemigo ante los posibles ataques que este régimen genocida pueda lanzar contra nuestro pueblo y nuestra ciudad”, señaló el TPLF en un mensaje difundido a través de sus redes sociales.

El nuevo enfrentamiento fue precedido por meses de fricciones entre el Gobierno etíope y las autoridades de Tigray, además de tensiones internas dentro de la administración regional. La escalada, que comenzó a mediados del mes pasado, derivó en el colapso de los acuerdos de Pretoria, Sudáfrica, firmados en 2022 para poner fin a la guerra.

Ese conflicto dejó entre 100.000 y 600.000 muertos en un período de dos años, según estimaciones atribuidas al Gobierno etíope y a la Unión Africana, respectivamente.

En paralelo, el Gobierno etíope acusó a Eritrea, Sudán y Egipto de colaborar con las denominadas Fuerzas de la Coalición para la Supervivencia de los Pueblos de Etiopía, una alianza armada articulada en torno al TPLF y a las autoridades tradicionales de Tigray. El material disponible no precisa el alcance de esa colaboración ni la evolución posterior de los combates.