El Senado argentino aprobó recientemente la modificación de la Ley de Glaciares, un avance que se produce a pocos días del cierre del período de sesiones extraordinarias. Esta reforma, impulsada por el Gobierno, busca permitir que las provincias puedan explotar económicamente sus recursos hídricos, aunque establece excepciones para las áreas que son consideradas reservas estratégicas.

La votación finalizó con un total de 41 senadores a favor y 31 en contra, además de una abstención de la senadora Julieta Corroza, del monobloque La Neuquinidad. La discusión generó un amplio debate entre los distintos bloques, donde la mayoría del kirchnerismo se expresó en contra de la propuesta, a excepción de dos senadores justicialistas que apoyaron la iniciativa: Lucía Corpacci de Catamarca y Sergio Uñac de San Juan.

En este contexto, también se manifestaron a favor del proyecto algunos peronistas disidentes, como Guillermo Andrada de Catamarca, Carolina Moisés de Jujuy y Sandra Mendoza de Tucumán, quienes forman parte del nuevo bloque Convicción Federal. Este respaldo indica una división dentro del oficialismo y un alineamiento de fuerzas en torno a una temática que preocupa por su impacto ambiental y económico.