El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) en Argentina se encuentra en su nivel más bajo desde el año 2001, un contexto que evoca los días previos al colapso de la Convertibilidad. Según un reciente informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), el poder adquisitivo del SMVM ha disminuido un 39,3% durante la gestión del actual presidente Javier Milei. Esta situación alarmante pone de manifiesto la necesidad de un ajuste significativo: para recuperar el poder de compra que se tenía en el año de su establecimiento, el salario debería quintuplicarse, alcanzando cifras entre $1.509.000 y $1.838.000, según datos del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL).
Desde su creación en 1964 por el presidente radical Arturo Illia, el SMVM fue diseñado para asegurar que los trabajadores pudieran satisfacer sus necesidades básicas, tales como alimentación, vivienda, salud y educación. Sin embargo, en la actualidad, con un salario mínimo fijado en $367.800, se evidencia que este monto es insuficiente para cubrir siquiera la canasta básica alimentaria (CBA), que se situó en $844.146 en mayo de este año. Esto significa que una familia que percibe el SMVM está condenada a vivir en condiciones de vulnerabilidad, con un ingreso que no les permite acceder a los bienes y servicios esenciales para una vida digna.
La brecha entre el SMVM y la CBA no solo revela el impacto de años de inflación descontrolada, sino que también pone en evidencia el deterioro de una herramienta que durante décadas fue un referente para los salarios más bajos del mercado laboral. La situación actual contrasta drásticamente con la de 1964, cuando un trabajador podía comprar alrededor de 107 kilos de asado con su salario de $14.000 y apenas destinaba el 53% de su ingreso mensual al alquiler de un departamento de tres ambientes en la Ciudad de Buenos Aires.
Hoy, el panorama es desolador. Un alquiler de un departamento similar en la capital argentina supera los $1.140.599 mensuales, lo que equivale a más de tres salarios mínimos. Si se analiza la capacidad de compra en términos de transporte, el SMVM actual permite adquirir tan solo 466 boletos de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires, una cifra que contrasta con la cantidad de viajes que se podían realizar en otras épocas. En el presente, con el SMVM vigente, un trabajador puede comprar únicamente 29,5 kilos de asado, un reflejo de la pérdida de poder adquisitivo que afecta a millones de argentinos.
Los datos proporcionados por el IIEP-UBA revelan que la disminución del poder adquisitivo del SMVM se ha acelerado en los últimos meses. Los aumentos nominales establecidos por el Consejo del Salario Mínimo, que incluye a representantes del Estado, sindicatos y cámaras empresariales, han quedado sistemáticamente por debajo de la inflación. Esta inacción ha llevado a que el poder de compra del SMVM esté hoy por debajo de los niveles registrados en 2001, lo que plantea serias interrogantes sobre el futuro económico de los trabajadores argentinos.
Un análisis más profundo de la situación muestra que el salario mínimo actual de $367.800 contrasta con el equivalente de $589.124 que representaba el salario de noviembre de 2001, lo que pone de manifiesto la magnitud del deterioro. Además, el SMVM se encuentra un 66% por debajo del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, lo que genera una preocupación creciente entre economistas y trabajadores por la falta de medidas eficaces que garanticen una mejora en la calidad de vida de los sectores más vulnerables de la población. Es imperativo que el gobierno y las partes involucradas tomen medidas concretas para revertir esta situación y garantizar que el salario mínimo cumpla con su función primordial de asegurar un nivel de vida digno para todos los argentinos.



