El PRO ha confirmado su intención de continuar la alianza con La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires, en el marco de las próximas elecciones para gobernador. Esta decisión fue anunciada durante una cumbre realizada en Parque Norte, donde se reafirmó la estrategia de colaborar con el gobierno nacional, representado por Mauricio Macri, quien afirmó que "no se hará oposición". La situación política actual ha llevado al partido amarillo a replantear sus estrategias, especialmente ante la creciente popularidad de Javier Milei y el éxodo de sus propios miembros hacia el espacio libertario.

En este contexto, la falta de apoyo de figuras clave dentro del PRO, como los gobernadores Rogelio Frigerio de Entre Ríos e Ignacio Torres de Chubut, ha puesto de relieve las dificultades que enfrenta Macri para consolidar una candidatura presidencial fuerte. A medida que la presión aumenta por parte de la oposición y con una base de votos que tiende a fragmentarse, la necesidad de mantener un frente unido en Buenos Aires se convierte en un objetivo prioritario para conservar el poder en la Ciudad Autónoma y en la provincia.

Diego Santilli, quien se perfila como el candidato a gobernador, cuenta con el respaldo de Cristian Ritondo, líder del PRO en la provincia. Ritondo ha sido claro al manifestar su compromiso con la candidatura de Santilli, destacando que "para mí, Diego es el mejor". En declaraciones posteriores a la reunión, enfatizó la importancia de una alianza sólida para enfrentar al kirchnerismo, subrayando que es fundamental que el PRO y LLA trabajen juntos en este proceso electoral.

La postura del PRO no es unánime, ya que existen voces disidentes dentro del partido. Soledad Martínez, intendenta de Vicente López y actual vicepresidenta del PRO, ha expresado una visión más ambiciosa, afirmando que el partido debe estar preparado tanto para acompañar como para asumir el liderazgo en futuras elecciones. En sus declaraciones, Martínez dejó entrever que el PRO ha sido subestimado en ocasiones anteriores, pero que ha sabido recuperarse y fortalecer su posición.

Mientras tanto, el panorama político se complica con la disidencia de algunos ex aliados del PRO. Manuel Passaglia, diputado provincial y ex intendente de San Nicolás, ha criticado abiertamente la dirección que ha tomado el partido, especialmente tras su decisión de no unirse al acuerdo con LLA y crear su propio espacio político. Estas tensiones internas reflejan un contexto donde el PRO se encuentra dividido entre la necesidad de consolidar alianzas y la ambición de recuperar el control sobre su propia agenda electoral.

La incertidumbre sobre cómo proceder ante el gobierno de Javier Milei plantea un dilema significativo para el PRO. La posibilidad de renunciar a su identidad electoral a cambio de asegurar candidaturas y posiciones en la próxima contienda electoral está en el centro del debate. A medida que se acercan las elecciones, el desafío será encontrar un equilibrio que permita al partido mantenerse relevante en un panorama político cada vez más competitivo y fragmentado.