El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, ordenó este martes una investigación “exhaustiva” sobre la explosión ocurrida la semana pasada en la Zona Desmilitarizada (DMZ), que dejó tres soldados surcoreanos heridos. El mandatario advirtió que su Gobierno adoptará “las medidas necesarias” una vez conocidos los resultados de la pesquisa.
La instrucción fue impartida un día después de que el Ejército surcoreano comunicara sus conclusiones preliminares sobre el incidente. Según esa evaluación inicial, la deflagración habría sido provocada por minas norcoreanas.
La explosión se produjo durante una operación destinada a despejar el terreno antes de una inspección conjunta con el Mando de Naciones Unidas. El procedimiento buscaba comprobar las sospechas de Seúl sobre la presunta colocación ilegal de explosivos fronterizos por parte de Pyongyang, una acción que constituiría una violación del armisticio firmado en 1953.
Durante una reunión de su gabinete, Lee reclamó a las autoridades militares que “revelen la verdad de manera transparente” mediante una investigación rápida y en estrecha cooperación con la ONU. También expresó su respaldo a los soldados heridos y a sus familias, y pidió evitar la difusión de “teorías de conspiración infundadas” en torno al hecho.
Por último, el presidente surcoreano llamó a mantener una unidad sin fisuras entre el Gobierno y la oposición cuando se trata de asuntos vinculados con la seguridad nacional.



