La portavoz del Partido Popular en el Congreso, Ester Muñoz, reconoció que fue un error manipular el recipiente de gas pimienta que la diputada Ana Vázquez había mostrado durante el Pleno. La legisladora sostuvo que el objetivo era visibilizar la situación de inseguridad que, según denunció, atraviesan muchas mujeres y niños en Ceuta, pero admitió que el vaciado del aerosol en los baños estuvo mal.

El episodio ocurrió después de que la presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, obligara el miércoles a Vázquez a abandonar el recinto para entregar el recipiente a la Policía. Armengol recordó que el gas pimienta está catalogado como un arma y que no está permitido ingresar con ese tipo de elementos al Pleno.

Según explicó Muñoz, Ana Vázquez había afirmado que el bote estaba vacío y, para evitar que pudiera ocurrir una desgracia antes de mostrarlo a los medios, se lo entregó a un asesor del grupo parlamentario. El asesor fue al baño, limpió el recipiente y expulsó los restos de gas que quedaban. “Mal. Es evidente”, reconoció la portavoz parlamentaria al referirse a lo sucedido.

Muñoz defendió, de todos modos, la intención política de la diputada. Aseguró que Vázquez buscaba denunciar que mujeres y niños ceutíes llevan botes de gas pimienta por la calle y en los colegios, una situación que, según afirmó, el Gobierno niega de manera permanente y califica como una exageración.

Respecto del episodio posterior, que incluyó la intoxicación de personas por el gas pimienta, la portavoz del PP señaló que no le gustó a nadie. Insistió en que el propósito central de la intervención era llamar la atención sobre la situación que el partido atribuye a la inseguridad en Ceuta.