El liderazgo del Kurdistán iraquí ha manifestado su profunda congoja tras el fallecimiento del senador estadounidense Lindsey Graham, reconocido como un aliado inquebrantable del pueblo kurdo. Las autoridades de la región autónoma del norte de Irak han expresado su aprecio por el compromiso y la dedicación que Graham mostró a lo largo de su carrera política, siendo un defensor ferviente de los derechos y las aspiraciones de la comunidad kurda en un contexto geopolítico complicado en Oriente Medio.
El primer ministro de la región, Masrour Barzani, utilizó sus redes sociales para compartir su pesar por la muerte del senador republicano, afirmando que el pueblo de Kurdistán siempre recordará su amistad y su apoyo a lo largo de los años. Este tipo de relaciones, construidas sobre la confianza y el respeto mutuo, son fundamentales para la seguridad y el desarrollo de la región, que ha enfrentado numerosos desafíos a lo largo de su historia.
Desde la Oficina de Relaciones Exteriores del Partido Democrático de Kurdistán (PDK), se emitió un comunicado en el que se calificó a Graham como un “amigo inquebrantable”. En el mensaje, se enfatizó su notable esfuerzo por dar visibilidad a las luchas y sacrificios del pueblo kurdo ante la comunidad internacional. Este tipo de respaldo ha sido crucial para que la causa kurda obtenga reconocimiento y apoyo en distintas plataformas a nivel mundial.
La relación de Graham con el liderazgo kurdo no se limitó a palabras de apoyo; el senador realizó varias visitas a la región, donde se comprometió a entender mejor las necesidades y preocupaciones de los kurdos. En 2022, lideró una delegación a Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, donde se reunió con el presidente de la región para discutir la creciente amenaza del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y evaluar la situación de seguridad de los kurdos en Siria, un tema de gran relevancia para la estabilidad regional.
A lo largo de su carrera, Graham fue un defensor constante de la protección de las milicias kurdas en el terreno, utilizando su influencia en Washington para asegurar el respaldo necesario. En 2019, jugó un papel clave al convencer a la administración de Donald Trump de mantener una presencia militar en el noreste de Siria, especialmente en un momento crítico después de una ofensiva turca. Su intervención fue determinante para salvaguardar los intereses kurdos en un entorno de creciente hostilidad.
Recientemente, a principios de este año, Graham se unió a otros legisladores en la promoción de la legislación conocida como 'Save the Kurds Act', destinada a asegurar el apoyo estadounidense al pueblo kurdo. Esta iniciativa fue vista como un paso significativo para fortalecer las alianzas y garantizar una asistencia continua a una comunidad que ha mostrado una resistencia admirable en la lucha por su autonomía y derechos en medio de adversidades constantes.
El legado de Lindsey Graham en relación con el Kurdistán iraquí es un testimonio de cómo las conexiones políticas pueden tener un impacto real en las vidas de las personas en situaciones de vulnerabilidad. La pérdida de un aliado como Graham deja un vacío en la defensa de los derechos y aspiraciones del pueblo kurdo, un recordatorio de la importancia de mantener la atención internacional sobre esta región y sus desafíos persistentes.



