La creciente adopción de vehículos eléctricos en Argentina ha comenzado a revelar un desafío importante en el ámbito inmobiliario: la falta de infraestructura adecuada en muchos edificios para la instalación de cargadores eléctricos en cocheras. Este fenómeno ha generado un debate intenso en los consorcios sobre las necesidades técnicas, legales y económicas que surgen a medida que los propietarios consideran la compra de un auto eléctrico. La necesidad de adaptar las instalaciones eléctricas de los edificios se presenta como un gasto considerable que muchos no anticipan, lo que puede llevar a inversiones que superan los 40.000 dólares en algunos casos.

A medida que el interés por los automóviles eléctricos crece, también lo hacen las complicaciones relacionadas con la infraestructura eléctrica de los edificios. Muchos inmuebles, especialmente aquellos construidos antes de la popularización de la movilidad eléctrica, no están preparados para soportar la demanda de energía que requieren los cargadores. Problemas como tableros obsoletos, cables antiguos y una escasa capacidad eléctrica son obstáculos significativos que los propietarios deben enfrentar. La adaptación de la instalación eléctrica, que es fundamental para garantizar un suministro seguro y eficiente, puede resultar en una carga financiera inesperada.

Según Ramiro Lañin, fundador de un portal especializado en movilidad eléctrica, el costo para un proyecto de instalación de un cargador puede comenzar en aproximadamente 1.500 dólares en casos sencillos. Sin embargo, si se requiere una ampliación del medidor o modificaciones en el tablero eléctrico del consorcio, los costos pueden escalar rápidamente, superando los 4.000 dólares. Este aumento en el gasto se vuelve aún más pronunciado cuando varios propietarios deciden instalar cargadores en el mismo edificio, lo que requiere una revisión integral de la infraestructura eléctrica para garantizar que pueda manejar la carga adicional.

La situación se complica aún más en edificios antiguos, donde las cocheras fueron diseñadas para soportar consumos eléctricos mínimos. David Loisi, presidente de una organización dedicada a la propiedad horizontal, advierte sobre la necesidad de realizar una evaluación exhaustiva de la instalación eléctrica con un profesional calificado antes de proceder a la instalación de un cargador. La falta de adecuación en la infraestructura puede no solo resultar en costos elevados, sino también en riesgos de seguridad, como incendios, si los sistemas eléctricos no están preparados para cargas continuas.

En este contexto, la carga domiciliaria se presenta como una solución atractiva para los propietarios de vehículos eléctricos, ya que puede reducir los costos de operación y mejorar la autonomía diaria de los autos. Sin embargo, esta opción solo es viable si se cuenta con la infraestructura adecuada y con las medidas de seguridad necesarias. La instalación de un cargador eléctrico implica un consumo significativo de energía, que varía entre 7 y 22 kW, y que supera con creces la capacidad de muchas cocheras tradicionales.

Matías Stul, representante de una empresa desarrolladora, destaca que el verdadero reto radica no solo en la instalación de un cargador, sino en asegurar que el edificio pueda sustentar el uso simultáneo de múltiples vehículos eléctricos. Esto implica una revisión exhaustiva de la red eléctrica existente y, en muchos casos, una inversión considerable en mejoras que garanticen la seguridad y eficiencia de la instalación.

En conclusión, la expansión de los vehículos eléctricos en Argentina está poniendo de relieve la necesidad de una modernización de la infraestructura eléctrica en muchos edificios. Este cambio no solo es crucial para facilitar la adopción de una movilidad más sostenible, sino que también representa un desafío significativo para los propietarios y administradores de consorcios. La adecuación de las instalaciones eléctricas se convierte en un aspecto fundamental que no solo afecta la inversión inicial de los propietarios de vehículos eléctricos, sino también la seguridad de todos los residentes del edificio.