Bruselas, 29 de junio (Redacción Medios Digitales) - Un reciente análisis revela que el incremento del turismo aéreo en España podría impulsar los alquileres en el país en aproximadamente 217 euros anuales hasta el año 2031. La investigación, llevada a cabo por la organización ambiental Transport & Environment (T&E) junto con el laboratorio de ideas británico New Economics Foundation (NEF), posiciona a España como uno de los países europeos más vulnerables a este fenómeno, que afecta de manera directa a la economía local y al bienestar de sus habitantes.

La investigación sostiene que el crecimiento de las llegadas turísticas por vía aérea ejerce una presión considerable sobre los precios de la vivienda. Este efecto se traduce inevitablemente en un aumento de los alquileres, especialmente en economías que dependen en gran medida del turismo, como es el caso español. Desde 2026, se prevé que los inquilinos enfrenten costos de alquiler más elevados, lo que podría agravar aún más la situación de la vivienda en un contexto donde la oferta es escasa y la demanda se incrementa constantemente.

Según los datos presentados, el alquiler medio en España podría experimentar un incremento de 217 euros anuales entre 2026 y 2031, cifra que se asemeja a la de otros países del sur de Europa como Grecia y Portugal, aunque se queda atrás respecto a Irlanda, donde se estima un aumento de 251 euros. Para llegar a esta conclusión, los expertos han considerado el crecimiento proyectado del tráfico aéreo de pasajeros, utilizando información de Eurocontrol, la entidad encargada de regular la navegación aérea en Europa. Este crecimiento, a su vez, se traduce en un aumento en los precios de la vivienda, lo que ocasiona que parte de esta alza se refleje en los alquileres.

El estudio también destaca una preocupante disparidad entre el aumento de los precios de la vivienda y la estancada evolución de los salarios en el sector turístico en España. Entre 2008 y 2024, se ha registrado un leve descenso en los salarios reales, lo que lleva a la conclusión de que, a pesar del crecimiento del turismo, los beneficios no se distribuyen equitativamente. La investigación señala que, aunque se promueven grandes beneficios económicos para las comunidades locales tras la expansión de los aeropuertos, estos no compensan adecuadamente el incremento en el costo de la vivienda, el sobrecargado sistema de infraestructuras y el aumento de la contaminación.

Alex Chapman, responsable de Política Económica de NEF, afirma que los bajos salarios en el sector turístico son insuficientes para contrarrestar el impacto negativo en la calidad de vida de los trabajadores. El informe también revela que un 44% de los ingresos del sector de alojamiento están concentrados en manos de grandes empresas con más de 250 empleados, lo que sugiere que el poder de plataformas como Airbnb podría estar subestimado en el análisis. Esta concentración de ingresos no solo limita las oportunidades de los pequeños empresarios, sino que también acentúa la crisis habitacional que enfrentan muchos inquilinos.

Además, el estudio advierte que España podría perder cerca de 1.000 millones de euros anuales en inversión empresarial no inmobiliaria hasta 2031, ya que el encarecimiento de la vivienda desvía capital hacia la propiedad, alejándolo de sectores productivos. La disminución en la inversión en negocios no turísticos podría dejar a muchos trabajadores atrapados en una situación precaria, sin la posibilidad de acceder a mejores empleos o invertir en su formación.

El informe concluye que, a pesar de la significativa inversión de 12.900 millones de euros comprometida en proyectos aeroportuarios, los beneficios para las comunidades locales son cuestionables. A medida que los precios de la vivienda continúan en aumento, la sostenibilidad del modelo turístico actual se ve comprometida, planteando interrogantes sobre el futuro económico y social de España en un contexto donde el turismo sigue siendo un pilar fundamental de su economía.