En la isla de El Hierro, un territorio que ha visto un aumento significativo en la llegada de migrantes irregulares desde 2020, la reciente visita del Papa León XIV a Canarias ha generado sentimientos encontrados. Aunque la comunidad esperaba con ansias la presencia del pontífice, la noticia de que solo visitará Tenerife y Gran Canaria dejó un vacío en los corazones de los herreños. Desde el Obispado de Tenerife se reconoció que, a pesar de los esfuerzos realizados, las complicaciones logísticas hicieron imposible la llegada del Papa a este enclave que es considerado la principal puerta de entrada a la migración hacia las Islas Canarias.
El arcipreste de la isla, Juan Rodríguez, expresó su comprensión ante la situación y enfatizó que, aunque no se logró la visita, la presencia del Papa en otras islas puede contribuir a crear conciencia sobre la crisis migratoria. "Se puede llegar hasta donde se pueda llegar", dijo Rodríguez, quien también resaltó la importancia de la visita papal para sensibilizar a la población sobre la llegada de migrantes y la necesidad de ofrecerles una acogida digna. A pesar de la decepción, la comunidad de El Hierro se prepara para participar activamente en los eventos programados en Tenerife, donde una delegación local asistirá a la misa y a actividades con organizaciones sociales.
Con el objetivo de representar a su comunidad, las tres parroquias de la isla han organizado un viaje que incluye la movilización de tres guaguas, las cuales zarparán en barco desde Valverde en la madrugada del viernes. Durante este viaje, uno de los sacerdotes de la isla tendrá la oportunidad de dialogar con el Papa, y representantes de la ONG 'Corazón Naranja', que brinda asistencia a migrantes en el centro de San Andrés, estarán presentes. Además, un joven herreño participará en una de las lecturas durante la misa, mientras que otro vecino estará a cargo de una ofrenda, simbolizando así la integración y la solidaridad de la comunidad hacia quienes llegan en busca de una nueva vida.
La situación migratoria en El Hierro, aunque más estable en comparación con momentos anteriores, sigue siendo un tema de relevancia. El arcipreste Rodríguez destacó que, aunque las embarcaciones siguen llegando, la población local tiene un profundo entendimiento de la experiencia migratoria, recordando su propia historia familiar de emigración hacia América en busca de mejores oportunidades. Esta conexión personal ha llevado a los herreños a convertirse en "artesanos de la acogida", como el Papa mismo los ha denominado, reflejando un compromiso genuino con la dignidad de los migrantes.
La visita del Papa a Canarias no solo se centra en la espiritualidad, sino también en la urgencia de humanizar la crisis migratoria. "El objetivo es personificar el drama que se vive en esta ruta tan mortífera y recordar que quienes llegan son personas que merecen ser tratadas con dignidad", enfatizó Rodríguez. Este llamado a la humanidad resuena en la labor que realiza la comunidad religiosa de El Hierro, que se involucra activamente en el voluntariado ante la llegada de migrantes, brindando apoyo no solo como sacerdotes, sino como miembros de una comunidad que abraza a quienes llegan en situaciones de vulnerabilidad.
El presidente de la isla, Alpidio Armas, también ha expresado su descontento con la exclusión de El Hierro de la agenda papal, señalando que la isla ha sido dejada de lado en este contexto. Esta situación plantea interrogantes sobre la atención que recibe la realidad migratoria en el archipiélago y la necesidad de una mayor visibilidad para las islas más pequeñas, que también enfrentan desafíos significativos en el manejo de la migración irregular.
A medida que la comunidad herreña se prepara para recibir al Papa en la distancia, queda claro que su compromiso con los migrantes y su capacidad de acogida se mantiene firme. La esperanza es que la visita a Canarias sirva como un llamado a la acción, no solo para las autoridades locales, sino para la sociedad en su conjunto, a fin de construir un futuro más inclusivo y humano para todos.



