En medio de un paro nacional contra la reforma laboral, el Gobierno ha instado a los sindicatos de transporte La Fraternidad y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) a suspender cualquier medida de fuerza. Estos gremios se habían sumado a la huelga convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), en defensa de los derechos laborales que consideran amenazados por la propuesta de reforma.

La UTA hizo oficial su adhesión al paro mediante un comunicado, donde justificaron su postura al afirmar que la reforma laboral atenta contra los derechos de los trabajadores. Este gremio es el último en unirse a la movilización, que ya contaba con el apoyo de otros sindicatos del transporte, incluyendo a ferroviarios, metrodelegados y personal aeronáutico.

Dada la paralización de los servicios de colectivos y trenes, el Ministerio de Capital Humano ha emitido una intimación a La Fraternidad y a la UTA, instándolos a desistir de cualquier acción directa que contravenga las normas de Conciliación Laboral Obligatoria, que actualmente se encuentran en vigor. La cartera, liderada por Sandra Pettovello, advirtió que cualquier medida de fuerza podría considerarse una violación de esta conciliación, que se estableció para abordar el conflicto salarial que ambos gremios mantienen con las empresas del sector.